Agricultura
De icono del desayuno a alimento bajo sospecha: el zumo de naranja busca recuperar su prestigio
El sector citrícola presenta un informe para combatir la desinformación que ha provocado un descenso del 30% en su consumo en la última década

En los últimos diez años las ventas de zumo de naranja natural se han desplomado un 30%. / Mediterráneo

El zumo de naranja natural es uno de los integrantes por excelencia de los desayunos españoles. O mejor dicho, lo era. En los últimos años a este producto tan mediterráneo le persigue la mala fama: que si tiene mucho contenido en azúcar y, por lo tanto, engorda; que si apenas contiene fibra; que su consumo se asocia a la posibilidad de tener hígado graso... los mensajes que demonizan a este líquido que se obtiene al exprimir la fruta más característica en Castellón se repiten una y otra vez lo que, sin duda, ha contribuido a que en diez años su consumo se haya desplomado un 30%. El sector citrícola quiere intentar darle la vuelta a la situación y ha presentado un informe que busca contrarrestar la desinformación, los mensajes simplificados y los titulares alarmistas que circulan por las redes sociales y que asocian el zumo de naranja a cualquier bebida azucarada.
El Comité de Gestión de Cítricos (CGC), la patronal que agrupa a los grandes exportadores españoles de naranjas y mandarinas, entre ellos los de Castellón, y Zumos Valencianos del Mediterráneo (Zuvamesa) han decidido responder a esa tendencia con datos y este martes ha presentado el informe Efectos de la (des)información en los hábitos de alimentación actuales. El caso del zumo de naranja’, con el apoyo de la Generalitat Valenciana.
El estudio parte de una constatación: nunca ha sido tan fácil acceder a información sobre alimentación, nutrición y salud, pero tampoco ha sido nunca tan sencillo difundir mensajes incompletos, alarmistas o sacados de contexto. "Internet, las redes sociales, los influencers y los nuevos formatos audiovisuales han transformado la manera en que los consumidores construyen su opinión sobre lo que comen y beben", han explicado los autores del informe que han asegurado que en ese nuevo ecosistema, marcado por la rapidez, la viralidad y la simplificación, determinados alimentos pueden pasar en poco tiempo de ser percibidos como saludables a quedar bajo sospecha. Y el zumo de naranja, sostiene el informe, es uno de los casos más claros.

Presentación del estudio 'Efectos de la (des)información en los hábitos de alimentación actuales'. / Mediterráneo
La investigación advierte de que buena parte de los contenidos negativos difundidos en los últimos años sobre el zumo 100 % exprimido presentan errores metodológicos, confunden categorías de producto o extrapolan de manera incorrecta conclusiones procedentes de estudios científicos. La consecuencia, según el sector, es una percepción distorsionada que no diferencia entre productos de naturaleza muy distinta.
No todos los zumos son iguales
Uno de los principales mensajes del informe es precisamente esa necesidad de diferenciar. El sector citrícola insiste en que no puede equipararse un zumo 100 % exprimido con bebidas refrescantes azucaradas, néctares o productos elaborados a partir de concentrado.
A su juicio, esa comparación ha calado en parte del debate público y ha contribuido a alimentar una idea simplificada: que todo producto líquido con azúcares debe ser tratado igual. Frente a ello, las entidades promotoras del estudio defienden que el zumo de naranja exprimido procede directamente de la fruta y conserva componentes propios del cítrico, por lo que debe analizarse con criterios específicos y no mediante comparaciones genéricas.
La revisión científica del informe ha contado con la participación del grupo de investigación Alimnova, de la Universidad Complutense de Madrid, encargado de analizar las publicaciones utilizadas y los datos relativos al zumo. También ha intervenido la consultora Zink, especializada en tendencias, para estudiar cómo se forman hoy las percepciones alimentarias en el entorno digital.
La presidenta del Comité de Gestión de Cítricos, Inmaculada Sanfeliu, ha advertido durante la presentación de que la desinformación alimentaria no se queda en el plano teórico. "Sus efectos se trasladan al supermercado, a las decisiones de compra y, finalmente, al campo" ha dicho y ya defendido la necesidad de combatir “las noticias falsas y el ruido” con evidencia científica, contexto y divulgación responsable. A su juicio, una mala interpretación de los mensajes nutricionales puede condicionar el consumo y acabar perjudicando a sectores productivos clave, como el citrícola.
La advertencia, ha insistido, llega en un momento especialmente sensible para la citricultura española y valenciana, sometida a una fuerte presión por los costes de producción, la competencia exterior, las exigencias fitosanitarias y las dificultades para mantener la rentabilidad de muchas explotaciones. En ese contexto, cualquier caída sostenida de la demanda añade una dificultad más a una cadena que afecta a agricultores, cooperativas, industrias transformadoras, exportadores y empleo vinculado al territorio.
Un sector con 280.000 empleos
La Generalitat Valenciana ha querido respaldar públicamente la iniciativa del sector. La directora general de Producción Agrícola y Ganadera, Maria Àngels Ramón-Llin, ha participado en la presentación del informe y ha enmarcado acción dentro de la campaña sectorial “Nada más que zumo. Nada menos que zumo”, una iniciativa que busca reivindicar el zumo 100 % exprimido y explicar al consumidor sus diferencias respecto a otras bebidas.
Pero más allá del debate nutricional, el informe y las entidades citrícolas reivindican también el papel industrial y medioambiental del zumo. Cada año, España transforma en zumo 100 % exprimido cerca de 1,2 millones de toneladas de naranjas y clementinas que no se comercializan como fruta fresca. Se trata de piezas que, por su calibre, por defectos externos en la piel o por daños derivados de episodios meteorológicos, no cumplen los requisitos del mercado en fresco, aunque siguen siendo aptas para su transformación. La industria del zumo permite así dar salida a una parte importante de la producción citrícola y evitar que esa fruta acabe convertida en residuo orgánico. Y otro apunte: el sector citrícola genera más de 280.000 empleos directos, sostiene a unas 300 empresas y aporta entre 4.000 y 4.700 millones de euros al año por campaña.
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