Economía
Los últimos coletazos de Marie Claire: subastará la marca por 30.000 euros
El juzgado de lo Social de Castellón también está a punto de autorizar la venta mediante puja de la nave industrial de Vilafranca y 300.000 medias

Valla publicitaria de Marie Claire. / ERIK PRADAS

Quince meses después de que For men, la empresa madrileña que compró la Marie Claire decidiera romper el contrato y despedir a la plantilla, a la mayoría de los trabajadores de la textil de Vilafranca se les sigue debiendo dinero. Han cobrado del Fondo de Garantía Salarial (Fogasa), pero siguen pendientes de las indemnizaciones. Ahora tienen otra oportunidad, ya que en las próximas semanas se hará efectiva la última subasta de los bienes de la emblemática textil. Y no será una venta cualquiera. Lo que saldrá a puja serán la marca, el género textil que todavía queda en la fábrica y las naves de Vilafranca.
El juzgado de lo Social número 2 de Castellón está a punto de autorizar una subasta cuyo principal atractivo será la venta de la marca Marie Claire, una enseña que según ha podido saber este periódico saldrá a la venta por 30.000 euros, y que además ya ha despertado el interés de varios inversores. "Ya hay empresas interesadas en comprarla. La marca Marie Claire es de sobra conocida y, además, el precio es muy competitivo. Para cualquier fabricante de ropa interior o de baño vender bajo esta enseña supone todo un plus", coinciden todas las fuentes consultadas.
Además de la marca, la subasta pública intentará dar salida a los cerca de 300.000 productos textiles que aún quedan por vender y más del 90% de este género son medias y calcetines. El pasado verano, el administrador concursal ya consiguió vender parte del estoc de pantis a una empresa mayorista española, que los acabó distribuyendo en mercados ambulantes de todo el país, aunque todavía queda un parte importe de productos ya acabados a los que aún no se ha dado salida.

Exterior de la empresa Marie Claire de Vilafranca. / Gabriel Utiel
Más difícil será la subasta de las naves ubicadas en las afueras de Vilafranca. Aunque en un principio todo apuntaba a que las instalaciones volverían a manos de la familia Aznar, los históricos propietarios de la textil, finalmente también serán vendidas. La justicia ha dictaminado que, a pesar de que For men rompió el contrato de compraventa, las naves formaban parte de la unidad productiva que en su día adquirió, unos activos que están embargados y que ahora buscan comprador. El administrador concursal todavía no ha fijado el precio de salida, pero la subasta de estos inmuebles tiene truco: el inversor, además de pagar por las instalaciones, tendrá que hacer frente a un crédito de 1,4 millones de euros, que es el dinero que la madrileña For men se comprometió a abona, pero que nunca lo hizo.
Y mientras todo está a punto para que se active la subasta, el panorama en las instalaciones de Vilafranca es desolador. En el exterior de las naves se acumulan toneladas de chatarra, procedentes de maquinaria que durante décadas sirvió para fabricar pijamas, medias y ropa de baño distribuidos internacionalmente. Se trata de los equipos que el pasado verano adquirió el fondo holandés Dome Auctions y, aunque subastó decena de lotes compuestos por planchadoras, hiladoras, máquinas de vapor o material de oficina, hay máquinas que no pudo vender y que ahora está sacando de la fábrica y destruyendo.
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