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Ciencia prospectiva

La población mayor se dispara en Castellón: uno de cada cuatro vecinos tendrá más de 65 años en 2039

Una experta, presidenta de la Sociedad Valenciana de Medicina Geriátrica y Ciencias Gerontológicas, analiza las claves para que la provincia esté lista para este reto asistencial

El incremento de la población de más de 65 años representa un reto asistencial cada vez mayor.

El incremento de la población de más de 65 años representa un reto asistencial cada vez mayor. / Mediterráneo

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Noelia Martínez

Noelia Martínez

Castellón

Las proyecciones de población para los próximos años, marcadas por una esperanza de vida al alza, sitúan a Castellón con un horizonte con un repunte de las personas mayores de 65 años, que precisarán recursos ya no solo económicos procedentes del sistema de pensiones sino asistenciales para preservar su salud y cuidados.

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), en la provincia residen 127.420 castellonenses de 65 años o más, que representan una quinta parte (20%) del conjunto del censo del 2025 (último dato desagregado). De cara al año 2039 los expertos apuntan a que esta franja de edad alcanzará la importante cifra de 188.434 castellonenses, y con este notable aumento pasarán a suponer el 25%, una cuarta parte. En total, 61.014 personas más que las que hay ahora con este perfil de tercera edad: un 48% más, con necesidades especiales a sostener por la sociedad.

Vidas cada vez más largas

Paralelamente, quienes todavía continúan viviendo a los 90 años o más también irán en aumento en Castellón. La previsión de los estudios demográficos del INE es que escale a un ritmo de crecimiento incluso diez puntos mayor, del 58% en los próximos 14 años. Si la provincia cuenta a fecha de hoy con 7.827 nonagenarios -de 90 años o más- (el 1,25% del total de castellonenses), en el 2039 pasarán a ser 12.321, (el 1,6%), un aumento de 4.494. Y luego está el colectivo de los centenarios, una rara avis que cada vez cuenta con más integrantes y cuyo crecimiento en el periodo 2025-2039 en Castellón se prevé espectacular, en base a los cálculos estadísticos: de 169 castellonenses con 100 años o más, el 0,027% de la ciudadanía; a 580, el 0,078%, y prácticamente el triple, con un crecimiento disparado del 243% para este periodo. Esta tendencia demográfica confirma que llegar a los 100 años de vida es más habitual en las mujeres. Ellas abanderan en Castellón los números: son 132 (el 78%), frente a 37 varones. En 2039 se espera que se consoliden como ocho de cada diez centenarias (81%): las féminas más longevas serán 469 y los hombres, 111, del total de 580.

Mujeres abanderadas

Ante esta realidad más que probable, Magdalena Linge, presidenta de la Sociedad Valenciana de Medicina Geriátrica y Ciencias Gerontológicas, explica a Mediterráneo que «el envejecimiento poblacional representa uno de los principales retos sanitarios y sociales de las próximas décadas. El aumento progresivo de personas mayores de 65 años, y especialmente de los de más de 80, implica un cambio importante en el perfil de los pacientes que se atienden actualmente». «De hecho -agrega-, en la práctica clínica ya estamos viendo este cambio demográfico y eso nos invita a replantear muchos recursos asistenciales.

Desde el punto de vista médico, cada vez vemos más pacientes con pluripatología, fragilidad, polifarmacia y dependencia funcional». Por ello, Linge pone de relieve que «esta realidad plantea la conveniencia de evolucionar hacia modelos asistenciales que se adapten a las necesidades específicas de los más mayores, desde una visión integral y personalizada. No todas las personas envejecen igual, aún teniendo la misma edad». En su opinión, sería deseable reforzar los servicios de geriatría hospitalarios y comunitarios, aumentar las unidades de media estancia y rehabilitación, desarrollar hospitales de día geriátricos y potenciar el foco en la atención domiciliaria.

Más asistencia a domicilio

«Muchos mayores presentan dificultades funcionales o cognitivas que hacen necesario acercar la asistencia sanitaria al domicilio y evitar ingresos hospitalarios innecesarios. Será fundamental potenciar la coordinación entre atención primaria, hospitales y servicios sociales», afirma. Otro aspecto prioritario será prevenir la fragilidad para ser autónomo en el mañana. «Sabemos ya que no es una consecuencia inevitable del envejecimiento, sino prevenible y reversible en fases iniciales con ejercicio físico adaptado, nutrición adecuada, prevención de caídas, estimulación cognitiva y revisión periódica de la medicación».

¿Surgen nuevos tratamientos? «Se avanza en el manejo de enfermedades neurodegenerativas, terapias biológicas, medicina personalizada y herramientas tecnológicas aplicadas al seguimiento domiciliario y monitorización remota», detalla. Hoy en día, indica Linge, ha aumentado la esperanza de vida libre de discapacidad: «Vemos personas de 90 con niveles de autonomía, movilidad y actividad social impensables hace décadas».

Los principales desafíos médicos además de la salud mental son las enfermedades cardiovasculares, insuficiencia cardíaca, diabetes, artrosis, osteoporosis, caídas, fragilidad y neurodegenerativas.

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