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Historia de superación

Zeynab Dadi, una joven modelo de Castelló que pasó por dos cánceres con tan solo 18 años: "Quité los espejos de mi casa porque no me reconocía"

Creadora de contenido y empresaria marroquí residente en la capital de la Plana superó un carcinoma nasofaríngeo y un linfoma no Hodgkin en estadio cuatro, además de secuelas físicas y emocionales

Vídeo: Zeynab Dadi, una joven de Castelló que pasó por dos cánceres con tan solo 18 años: "Quité los espejos de mi casa porque no me reconocía"

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Belén Nebot

Belén Nebot

Castelló

Zeynab Dadi es una joven modelo, creadora de contenido y empresaria marroquí que vive en Castelló. Con tan solo 18 años le detectaron un carcinoma nasofaríngeo. Este cáncer aparece en la parte superior de la garganta, detrás de la nariz, y estaba relacionado con el virus Epstein-Barr, un virus muy común que muchas personas tienen alguna vez en su vida y que normalmente no causa problemas graves.

Además, la enfermedad derivó en un linfoma no Hodgkin localizado, otro tipo de cáncer que afecta al sistema linfático, es decir, a las defensas del cuerpo. En su caso, estaba localizado, lo que significa que se encontraba concentrado en una zona concreta y no extendido por todo el organismo.

«Me mudé a Alemania a estudiar y allí empezaron los síntomas más graves. Tenía sudores nocturnos, cansancio extremo, pérdida de apetito y un dolor intenso en el oído y en la cabeza», relata la joven. Cuenta que, como no tenía seguro médico, tuvo que ponerse a trabajar en un almacén de Shein para poder acceder a atención sanitaria. Por aquel entonces, empezaron a crecerle varios bultos en el cuello y llegaron las primeras sospechas. Fue cuando le detectaron el cáncer.

El tratamiento

Para cuando llegó el diagnóstico, Dadi se encontraba en el estadio cuatro de la enfermedad, el más grave. «Ya era tarde y no me podían sacar el cáncer porque me tenían que operar literalmente la cara. Tenía tres bultos. El tratamiento consistió en radioterapia y una quimioterapia extremadamente agresiva, eran cinco ciclos de seis días seguidos conectada al tratamiento durante 144 horas seguidas. No sé cómo pude aguantar seis días seguidos enchufada pesando 36 kilos», recuerda la modelo.

Zeynab Dadi durante su lucha contra el cáncer.

Zeynab Dadi durante su lucha contra el cáncer. / Mediterráneo

Esta grave enfermedad y el tratamiento le dejó importantes secuelas físicas, como problemas auditivos, falta de saliva, facilidad para desarrollar caries y un sistema inmunológico bastante debilitado.

Diagnóstico en España

Antes de marchar a Alemania, Dadi ya notaba que en su cuerpo «algo no iba bien», por lo que decidió ir al hospital aquí en España para que le hicieran alguna prueba. «Me dijeron que tenía anginas y fiebre y luego resultó ser algo mucho más grave. La atención médica y la tecnología sanitaria alemana fueron claves para detectar y tratarme el cáncer a tiempo», asegura.

Zeynab Dadi en las instalaciones de Mediterráneo.

Zeynab Dadi en las instalaciones de Mediterráneo. / KMY ROS

Zeynab Dadi cuenta que se ha criado en una familia estricta y que, por ejemplo, nunca había experimentado salir de fiesta. Para ella, uno de los momentos más duros de recibir el diagnóstico fue pensar que podía morir «sin haber tenido libertad ni experiencias» durante su adolescencia. «Solo pensaba: no he vivido ni voy a vivir. Aquella noche del 31 de diciembre de 2021, me escapé del hospital para irme de fiesta con mis amigas. Pensé: si tiene que ser mi último año nuevo, que lo sea», afirma la joven.

Las secuelas emocionales y las críticas

Tras cinco años de entrar en remisión, reconoce que todavía arrastra secuelas psicológicas importantes. A la mínima que algo le ocurre, su cuerpo está en alerta. Habla especialmente de la hipocondría y de la ansiedad constante de hacerse revisiones médicas por miedo a recaer. Además, admite que este cáncer le cambió totalmente su forma de vivir: «Yo no sé si el año que viene estaré viva, por eso creo que hay que aprovechar cada momento y tomarse los problemas de otra manera. Aprendes a no sufrir por todo», asegura.

Como mujer marroquí y musulmana, Dadi cuenta que una parte de la comunidad religiosa relacionaba su enfermedad con una especie de «castigo» o advertencia divina. «En el Islam se cree que cuanto te pasa algo malo es porque Dios se lo ha enviado a su mejor guerrero. Había gente que me decía que Dios me había dado el cáncer por mi forma de vestir o porque me había salido del camino y me tenía que volver a centrar», relata la modelo.

Recibió numerosas críticas por parte de estas personas durante su proceso, que es algo que le afectó bastante. «Me reventaron cuando estaba enferma. Cada uno debe llevar su fe como quiere», expone.

Las redes sociales como refugio

La creadora de contenido empezó a subir vídeos desde el hospital cuando todavía no sabía exactamente qué le ocurría. Hacía directos en TikTok y se hicieron virales rápidamente, acumulando millones de visualizaciones «Abrir el móvil era olvidarme de lo que estaba pasando. Compartir mi proceso me ayudó emocionalmente y permitió acompañar a otras personas que estaban pasando por situaciones similares. Nunca me arrepentiré de haberlo hecho», asegura Dadi.

Por otra parte, la joven cuenta que uno de los golpes más duros fue la pérdida de su pelo y los cambios físicos provocados por la quimioterapia. «El pelo es el diamante de muchas personas, sobre todo de las mujeres. Me miraba al espejo y no me reconocía, me veía fatal. Por ello, decidí quitar los espejos de mi casa», dice la modelo.

Con el tiempo, asegura haber reconstruido su autoestima desde otro lugar, ya que afirma que el amor propio «no consiste solo en recuperar el físico, sino en volver a quererte».

Durante el proceso, Zeynab Dadi perdió amistades y muchas personas se alejaron «porque les venía grande». Sentía que nadie le podía salvar. Quienes estuvieron realmente presentes fueron sus padres y sus hermanas, que viajaban constantemente desde España hasta Alemania para acompañarla.

Otra perspectiva de vida y prioridades

Tras superar el cáncer, su visión de vida cambió radicalmente. Cuenta que ahora vive con mucha más intensidad, priorizándose a sí misma, viajando y aprovechando cualquier oportunidad. «Quiero verlo todo, explorarlo todo y vivirlo todo».

Actualmente, Zeynab Dadi ha lanzado su propia marca de productos naturales para el cuidado capilar, llamada Maison Zey, traducido como "el hogar de Zey". Esta idea nació a raíz de los aceites naturales que le enviaba su abuela desde Marruecos durante la recuperación del tratamiento para volver a tener su larga melena.

La joven afirma que vende tratamientos ideales para todo tipo de cabellos. «Quería convertir toda esta historia en un legado. Estoy muy feliz porque ha tenido una gran acogida desde que lancé la marca», asegura.

Al final de la entrevista, Dadi deja una reflexión dirigida a la joven que recibió aquel diagnóstico: «Le diría que se priorice, que desconecte del exterior y que conecte con ella misma. Que viva como si no hubiera un mañana», manifiesta la modelo.

Hoy, cinco años después de entrar en remisión, Zeynab Dadi habla de su historia desde otro lugar: el de alguien que aprendió a convivir con las cicatrices físicas y emocionales de la enfermedad, pero también a mirar la vida con una intensidad distinta. Entre viajes, proyectos y una empresa nacida precisamente de aquel proceso de recuperación, la joven asegura que ya no vive esperando “el momento perfecto”, sino aprovechando cada oportunidad. Porque después de pasar meses conectada a una quimioterapia y llegar a pensar que no tendría futuro, hoy su mayor victoria no es solo haber superado el cáncer, sino haberse permitido volver a vivir.

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