De empleado a propietario de un negocio en Salera: Un joven de 24 años revoluciona el emprendimiento en Castellón
Creador de contenido, podcaster y al frente de la heladería Hands, 'Hey Ricky' visibiliza las luces y sombras de los jóvenes autónomos: "España tiene ideas brutales, pero la falta de financiación corta las alas"

Juliana Carambia / Carlos Jesús Paredes
A sus 24 años, Ricky —conocido en redes sociales como Hey Ricky— es un joven que no conoce el botón de pausa. Con miles de seguidores en Instagram y TikTok, este influencer vive en constante movimiento, dividiendo su tiempo entre las pantallas y la gestión empresarial. Su historia dio un cambio total cuando pasó de ser un trabajador más a convertirse en el propietario de la heladería Hands en el Centro Comercial Salera. Un día graba vlogs sobre cómo emprender y, al siguiente, sirve helados y gofres en su propio negocio. Hoy, aprovecha su gran altavoz digital para mostrar sin filtros su día a día trabajando en la propia tienda, al tiempo que busca motivar a otros a dar el salto a emprender mientras él mismo no para de comenzar nuevos proyectos de forma constante.
"Soy como Hannah Montana: un día me ves haciendo una entrevista y al otro aparezco en un evento, siempre de aquí para allá", bromea el joven, reflejando esa doble identidad entre el negocio y su marca personal. El factor que influyó en su decisión por emprender en Castellón fue el azar al instalarse en Burriana. Allí entró en contacto con la marca Hands como empleado y de a poco la franquicia se convirtió en su segunda familia. La oportunidad de emprender llegó con una propuesta arriesgada: "Les dije: 'Oigan, quiero compraros la tienda o me voy a otro país, no tengo nada que perder'. Esa misma semana me dijeron que sí".
Sin dinero y con las barreras burocráticas que acechan a quienes buscan emprender, Ricky asumió el riesgo y se puso al frente de uno de los locales con más movimiento de la marca.
Las redes sociales como escuela de emprendimiento
El giro de 180º llegó cuando decidió encender la cámara: "Siempre me ha gustado hablar a la cámara". Tras una mala experiencia con una agencia de marketing, optó por construir su propia comunidad. "El algoritmo me decía que eligiera un nicho, así que empecé haciendo vídeos sobre el día a día en Hands: cómo ser emprendedor o cómo iniciar un negocio".
Reconoce que al principio no controlaba las finanzas ni las inversiones, por lo que el proceso se convirtió en un aprendizaje mutuo con sus seguidores. Hoy, esos vlogs diarios en la heladería han sido el “trampolín”, tal como indica Ricky, para diversificar su actividad: colidera el podcast Qué put podcast* junto a Greys Fuentes y acaba de anunciar una colección de camisetas por el quinto aniversario de la tienda.
"No puede ser que presentes un proyecto brutal y te corten las alas por no tener avales de cinco años"
Sin embargo, el universo de Ricky no se limita a los helados y gofres. Desde una oficina compartida con otros cuatro jóvenes emprendedores de la zona ha nacido Crisálida Estudios. Se trata de una agencia enfocada en desarrollar la marca personal de profesionales a través de la comunicación y el cambio. "Me encanta la transformación, las mariposas representan eso. De hecho, quiero que Crisálida acabe transformándose también en una tienda de ropa", confiesa, mostrando cómo tiene una mente inquieta que lucha de forma constante contra "la ansiedad del tiempo".
Los retos de emprender
No todo es idílico en la vida del creador de contenido. Ricky es muy crítico con las trabas que sufren las microempresas, el verdadero motor de empleo local. "A día de hoy me siguen poniendo pegas en los bancos para cualquier financiación que suponga el progreso de mi empresa", lamenta. Para el propietario de Hands CC Salera, el sistema frena el talento nacional: "España tiene jóvenes con una mentalidad para crear proyectos brutales que serían un auténtico bum, pero la gestión de los créditos los ahoga. No puede ser que presentes una buena idea y te corten las alas".
A pesar de los obstáculos a los que se enfrenta como autónomo, Ricky anima a los jóvenes a intentarlo si las condiciones lo permiten. Su estrategia para sobrevivir en Castellón durante la temporada baja —los complejos meses de enero, febrero y marzo— pasa por evolucionar y transformar lo tradicional. Y aunque no pretende quedarse por siempre en Hands, su objetivo actual es convertir la heladería de Salera en un punto de encuentro experiencial, una tienda donde la comunidad no solo consuma, sino que comparta y adquiera su propia línea de identidad.
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