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Europa reconoce cuatro nuevos alimentos españoles y deja a Castellón en segundo plano

La provincia solo cuenta con tres productos en el registro europeo, mientras la trufa, que comparte territorio entre Castellón y Teruel, se suma ahora a la lista de indicaciones geográficas como Trufa negra de Teruel

Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea.

Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea. / Europa Press

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Rafael Fabián

Rafael Fabián

La Comisión Europea ha incorporado este jueves 11 de junio de 2026 trece nuevos productos al registro de indicaciones geográficas de la Unión Europea, un sistema que ya protege oficialmente más de 3.700 nombres de alimentos y bebidas en todo el continente. Entre las nuevas incorporaciones figuran cuatro productos españoles: la Pera del Bierzo, la Patata de Valderredible, el Judión de La Granja y la Trufa negra de Teruel.

La incorporación de la Trufa negra de Teruel al registro europeo llama la atención pues este producto comparte territorio con la provincia de Castellón. España cuenta ya con 409 productos en la lista europea, pero solo tres están vinculados a la provincia de Castellón. Son la Alcachofa de Benicarló, reconocida como Denominación de Origen Protegida en la categoría de alimentos, y una Indicación Geográfica Protegida en la categoría de vinos, con referencia en Benlloc. También figura como producto Cítricos Valencianos, entre los que están incluidos los de nuestra provincia.

El mapa europeo de reconocimientos no solo protege nombres, sino que también proyecta prestigio, identidad territorial y oportunidades económicas. La propia Comisión Europea subraya que las indicaciones geográficas preservan el patrimonio alimentario y de bebidas de Europa, promueven productos de calidad y protegen nombres profundamente arraigados en sus regiones. También garantizan al consumidor el origen, la calidad y los métodos tradicionales de producción. En ese escaparate europeo, aparecer o no aparecer tiene consecuencias.

La UE recuerda además que este sistema genera más de 75.000 millones de euros en ventas anuales y sostiene cientos de miles de empleos en comunidades rurales. Las indicaciones geográficas representan alrededor del 15% de las exportaciones agroalimentarias europeas. Por eso, para territorios como Castellón, el reconocimiento no es solo una cuestión simbólica: también afecta a la promoción, a la reputación y al valor añadido de sus productos.

La actualización del Reglamento europeo sobre indicaciones geográficas, en vigor desde mayo de 2024, ha agilizado el proceso de registro y ha reforzado la protección frente al uso indebido. Bruselas destaca además la existencia de una nueva guía paso a paso para ayudar a los productores a tramitar sus solicitudes.

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