Mercado inmobiliario
Tres razones para comprar una vivienda de vacaciones en Castellón: del apartamento a la masía
La costa y el interior de Castellón atraen a compradores nacionales y extranjeros que buscan tranquilidad, buen clima y una segunda residencia para disfrutar o teletrabajar.

Testimonios de españoles y extranjeros que han decidido adquirir una segunda residencia en la provincia de Castellón. / Mediterráneo / Rebeca Gracia

El mercado de la segunda residencia mantiene su dinamismo en la provincia de Castellón, impulsado tanto por compradores nacionales como internacionales. El atractivo del mar, el clima mediterráneo y la tranquilidad siguen siendo algunos de los principales reclamos. Así como los precios, altos, pero con todo, más económicos que en otras provincias costeras de Cataluña o el resto de la Comunitat Valenciana.
Municipios turísticos, junto a otros menos conocidos, ganan protagonismo entre quienes buscan una vivienda vacacional. Las inmobiliarias constatan además la llegada de nuevos perfiles, desde teletrabajadores hasta futuros jubilados europeos. Historias como las de Borja y Diana, Christos o la familia holandesa formada por Caspar y Willemina reflejan esta tendencia al alza. Todos ellos han encontrado en Castellón el lugar ideal para disfrutar de una vivienda para desconectar, que complementa a su residencia habitual.
«Nos encanta el mar y queríamos un apartamento cerca de nuestra ciudad y el pueblo materno»

Diana y Borja. / Mediterráneo
Una joven pareja de Valencia ha tomado la decisión, hace solo unos días, de adquirir una vivienda de uso vacacional en Orpesa. Borja (de 37 años) y Diana (de 27) residen de manera habitual en la capital del Túria y se han lanzado a la piscina de comprar un apartamento en Orpesa. «Los principales motivos son porque nos encanta el mar, la tranquilidad y el buen clima. Otra de las razones de elegir Orpesa ha sido la cercanía con el pueblo materno y de nuestra ciudad», relatan. Y es que la madre de Borja y su familia son de les Useres, más al interior, pero a poca distancia de este municipio turístico costero.

Vistas desde su apartamento en Orpesa. / Mediterráneo
Son clientes de Mireia Linares, de la inmobilaria Cases al Mar de Orpesa, que explica que en cuanto al interés por la segunda residencia se observan varias tendencias. «Las nacionalidades van a más. Si antes eran sobre todo franceses, ahora compran belgas, polacos, etc. Y no solo para pasar temporadas cortas sino para larga estancia, tanto perfiles de más edad como otros que vienen a esta zona a teletrabajar. Además, cada vez hay más servicios y se proyecta un colegio», relata.
«Aquí hemos encontrado una masía con terreno y equipada, más barata que en otras zonas»

En el centro, la familia de Utrecht, en la firma de la compraventa. / Mediterráneo
Caspar y Willemina, de Utrecht (Países Bajos), con dos hijos adolescentes, se han decantado por comprar una segunda residencia para sus vacaciones pero en el interior de Castellón: en Benafigos. Buscaban buen clima y precios más económicos que en su país de origen. No vieron nada asequible en Cataluña, Valencia o Alicante y ampliaron su radio de búsqueda. En Castellón hallaron una masía fuera del pueblo, lista para entrar a vivir, amueblada, con piscina y hasta casa para invitados. «Las masías con terreno las compran más extranjeros, como holandeses o belgas; y una minoría de españoles, castellonenses», relata Isabel Flor, de Casa Consults en Vilafamés, quien les ha llevado toda la transacción inmobiliaria.

La vivienda adquirida en Benafigos. / Mediterráneo
«Otro perfil es un matrimonio extranjero a las puertas de la jubilación, de 60 a 70 años, que quiere comprar vivienda vacacional para unos años y luego ya destinarla a uso principal. Lo mínimo es que tenga terreno, buen acceso y agua de red. El precio medio ronda los 150.000 euros pero varía si está en ruinas y necesita reforma a otras equipadas», asevera.
«Llevaba 20 años viajando a España y me enamoró esta zona de costa tranquila para comprar»

Christos es originario de Atenas y le encanta Alcossebre. / Mediterráneo
Christos, de Atenas (Grecia) ha adquirido un inmueble en Alcossebre para pasar algunos meses al año. «Siempre quise tener un apartamento en España. Me gusta esta zona porque es tranquila, tiene bonitos edificios y tiene mar. Aunque había estado viajando por el territorio español los últimos 20 años no conocía esta localidad costera hasta hace poco. Hice una ruta por el litoral y me enamoró», asevera. La operación la ha gestionado en Albert Villas inmobiliaria. Francisco Luis Albert, jefe de ventas, cuenta que el sector encadena tres años muy buenos en ventas de segunda residencia y 2026 reafirma la tendencia positiva. «Pero cada vez queda menos estoc y el poco producto disponible presenta precios bastante elevados». En su zona, el m2 de apartamentos -comprador foráneo- supera al de las villas -favorito del cliente local-. Un apartamento de 85 m2 puede rondar los 300.000 euros. En su día a día, Albert destaca el interés reciente de franceses, belgas y holandeses, además de clientes de Madrid y del norte de España, con un aumento notable de compradores del País Vasco (San Sebastián y Bilbao).
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