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Entrevista

Andrés Piqueras, experto de la UJI, 'avanza' los próximos pasos de Trump y analiza su impacto en Castellón

El investigador, miembro del Observatorio Internacional de la Crisis (OIC), imparte seminarios por América Latina y Europa.

En este 2026 ha lanzado un nuevo libro, Capitalismo de muerte, sobre el nuevo orden global y las guerras económicas

Andrés Piqueras (profesor sénior de la UJI de Castellón) analiza la geopolítica mundial en su nuevo libro, publicado este 2026.

Andrés Piqueras (profesor sénior de la UJI de Castellón) analiza la geopolítica mundial en su nuevo libro, publicado este 2026. / Mediterráneo /Alba Crespo

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Noelia Martínez

Noelia Martínez

Castellón

Andrés Piqueras, profesor sénior de la Universitat Jaume I (UJI) de Castellón es desde 2008 miembro del Observatorio Internacional de la Crisis, hasta que en 2025 cesa su actividad. Es autor de publicaciones e imparte conferencias y seminarios por América Latina y Europa. Su nuevo libro: Capitalismo de muerte (capital excedente y humanidad desechable) trata de un tema muy de actualidad y, como en su blog, profundiza sobre los vaivenes de la geopolítica. Aquí, sus reflexiones de cómo afecta a Castellón lo que ocurre en el tablero internacional, como el conflicto en Irán -al cierre de esta edición se hablaba de un acuerdo de paz, si bien duda de si será una calma tensa-. 

-¿Cómo afecta el conflicto en Irán a Castellón?

-Afecta a Castellón y a medio plazo al planeta entero. Estamos en unas condiciones en donde hay una potencia hegemónica en decadencia (EEUU) que no está dispuesta a dejarse relevar sin guerra y que va a hacer todo lo posible por apropiarse de las últimas fuentes energéticas que haya o al menos no quedarse desabastecida en la medida de sus posibilidades. A ello se une que nos encontramos en una fase degenerativa de un modo de producción que ha durado 200 años y eso lleva a unas consecuencias dramáticas: ningún cambio pasa a la historia sin causar impacto, como cuando se hunde un barco, el remolino queda en el océano. Pero además se da un agotamiento de los recursos energéticos, no solo de los fósiles, sino materiales y químicos, como el fósforo o el nitrógeno, que son imprescindibles para la agricultura en general y para la fertilización de la tierra. Es un momento histórico que va a ser muy dramático. Mientras las sociedades no se preparen para eso y sigan pensando que esto es una cosa pasajera, que todo es cosa de un loco (Donald Trump, presidente de EEUU) y que enseguida volverá a estar todo bien, pues los acontecimientos históricos nos van a pasar por encima.

-¿A qué otros sectores económicos está pasando factura?

-Vivimos ya en una economía global de guerra. Y el conflicto de Irán impacta de lleno en la energía, el transporte y los alimentos en Castellón. Sectores muy intensivos en consumo de energía, como es la cerámica, sufren especialmente con los costes del gas y la pérdida de competitividad. A ello se une una respuesta pública desigual. Hay algunas ayudas que llegan a los consumidores o al sector primario, pero la cerámica muchas veces queda fuera o le llegan tarde. Y aquí un inciso: fíjate la incoherencia en la que estamos, que realmente si llegan al gobierno esos partidos que van haciendo gala de bajar los impuestos, no sé de dónde van a salir las ayudas.

Imagen de archivo del Muelle de la Cerámica.

Muelle de la Cerámica en PortCastelló. / Mediterráneo

-Y en concreto, cómo repercute en el tejido industrial?

-La cerámica es el buque insignia industrial de Castellón, pero no el único vulnerable a los vaivenes geopolíticos. Cuando sube la energía se encarecen materias primas o se bloquean rutas comerciales, el impacto se extiende como ondas en un estanque. Y Castellón tiene un tejido químico muy potente de esmaltes, pigmentos y aditivos con una altísima dependencia energética y de las materias primas importadas, como óxido metálico, circonio, etc. Además, se añade la competencia global feroz con China, Turquía, India,.... Si la cerámica sufre, la química padece el doble porque es un proveedor directo. Y repercute igualmente en sectores vinculados, como logística, transporte o construcción, al elevar costes y bajar la demanda.

-¿Cómo alcanza la afección de unos hechos tan lejanos en nuestra agricultura o en el turismo?

-El campo, como siempre, vive al límite por los precios bajos y la competencia exterior, junto a la subida del coste de fertilizantes y del transporte. Todo ello va mermando sus posibilidades de rentabilidad. Si esta desciende, habrá menos rentabilidad, va a haber un mayor abandono de tierras, y más despoblación. Y respecto al turismo, con la inestabilidad internacional de telón de fondo, más la decadencia en la disponibilidad de energía, veremos cómo o cúanto tiempo podrá mantenerse en las proporciones actuales.

- Su último libro trata en cierto modo sobre las guerras económicas actuales.

-Lo que vivimos es un contexto con una potencia hegemónica, Estados Unidos, que está en decadencia y quiere impedir que su rival más inmediato, China, le supere con las reglas de juego capitalistas, a través de una guerra económica e ilegal. Se lo puede permitir al gozar tanto de la moneda global como del sistema de compensación de pagos Swift. Con estas dos armas practica una permanente agresión económica contra países, que además también obliga al resto del mundo a seguir, ejerciendo represalias a su vez contra quienes no las secundan. Hace o ha hecho en el pasado inmediato su guerra económica contra Bielorrusia, Burundi, Corea del Norte, Irán, Libia, Nicaragua, Cuba, República Centroafricana, República Democrática del Congo, Rusia, Sudán, Siria, Venezuela y Zimbawe. Y habría que agregar territorios como la región de Donbás, zonas del Líbano,...

- Una de sus reflexiones apunta a que las sanciones económicas son actos de guerra, condenadas por la ONU.

--Las sanciones económicas, efectivamente, constituyen actos de guerra condenados por la ONU, que causan indescriptibles sufrimientos y una mortandad enorme en las poblaciones afectadas, a menudo más que los propios ataques militares. Sin embargo, pasan mucho más desapercibidas para las sociedades del mundo. Si alguien se muere en su casa porque no le pueden suministrar medicamentos, esto no sale en los medios, lógicamente. Hoy estas sanciones se están cebando, especialmente, con Cuba, donde ya hay camino de perpetrar allí otro genocidio. Un pueblo al que se le está negando el pan y la sal, y ya no hablo del petróleo o de la energía en general.

-¿Debemos temer por la destrucción total?

--Esta es una guerra sistémica permanente de la potencia imperial (EEUU), con o o sin la OTAN, ya lleva varias décadas en marcha, con intervenciones en Afganistán, Yugoeslavia, Irak, Siria, Yemen, Somalia, Sudán, ahora Irán...Además, la espada de Damocles del uso de armas nucleares siempre está ahí, la humanidad vive en una especie de sentencia de muerte suspendida. De todas maneras, la guerra hoy está pensada por el hegemón imperial para el desgaste de los rivales y por largo tiempo. A ver quién se agota a los rivales y si se puede ir apropiando de recursos que van quedando, al tiempo que los demás se quedan sin ellos. Los europeos, con nuestros líderes, ya nos hemos suicidado económicamente: nos han cortado todo el flujo energético que viene de Rusia y, en conjunto, de Asia, para encarecerlo extensamente y empobrecer a sus poblaciones de forma acelerada. Y es que Europa no tiene recursos propios. La guerra que vivimos no tiene un final claro. Ni siquiera se declara. Antes se invadían países para tomar posesión de ellos, administrarlos, hacerte tú el dueño y quedarte con todo. Hoy a los Estados Unidos y la OTAN les basta con destruir y dejar territorios devastados (véase, si no, qué queda donde han intervenido).

21 de mayo de 2026, Nusairat, Gaza.

21 de mayo de 2026, Nusairat, Gaza. / Hassan al-Jedi / Zuma Press / Eu / Hassan al-Jedi / Zuma Press

- ¿Cuáles cree que van a ser los próximos pasos de Donald Trump?

-- Todo lo que hace no es cosa de un loco, los poderes reales son los que están detrás de él. En una estrategia de EEUU para adueñarse de los recursos energéticos y para desplazar a sus competidores han decidido convertir a los rivales económicos en enemigos militares. El objetivo final es China. Para ello tienen que ir desestabilizando regiones de manera que se impida el desarrollo de su Nueva Ruta de la Seda. Muy probablemente en el Cáucaso, en las exrrepúblicas soviéticas, entrará pronto en ebullición.Y lo mismo en el Sahel (Mali, Burkina Faso) o en Argelia y el estrecho de Gibraltar (al estilo de Ormuz), más cerquita de casa. Mientras, para Irán, resistir sin ser destrozado ni que cambie su sistema de gobierno, ya significa una victoria.

El corredor de transporte marítimo norte-sur en Asia y la Nueva Ruta de la Seda (NRS), ambas confluyen en Irán, y si este país se mantiene, puede haber flujo de transporte de energía y recursos fósiles de Asia a Europa a través del Mediterráneo, engarzando con Irán y terminando en Siria. La entidad sionista (Israel), que es una base militar que tiene el imperio occidental allí, ya hace tiempo que quiere expandirse en territorio sirio e incluso a zonas de Irak y la península arábiga. Necesita destruir a Líbano y a Palestina, entre otras cuestiones básicas, además de destruir el Eje de la Resistencia Antisionista y frenar cualquier oposición en Asia occidental y central, para facilitar el corredor de transporte alternativo a la NRS que es el IMEC -de India hasta la Palestina de Gaza, no la ocupada, y por eso también quieren limpiar toda esa zona, además igualmente de todas las fuentes de gas que encontraron enfrente de Gaza-

-¿Cuál pude ser el desenlace de todo esto?

-Estamos en un impás muy incierto, en el que pueden pasar muchas cosas, pero probablemente habrá una no victoria clara de nadie y en la que las fuerzas se reservarán para seguir con esa estrategia del caos y de la guerra durante más tiempo, pero con otras formas, de otras maneras, con otros frentes, pinchando en otros sitios. Entonces vamos a ver eso. Otro fleco es el de Argelia, que fue aliado de la URSS y de Rusia y está muy implicado en las inversiones de China -visto como rival por EEUU- en el norte de África. Puede ser que EEUU argumente la excusa de que se reprime a la población y que hay que intervenir para desestabilizar y eliminarse un elemento incordiante y apropiarse de sus recursos también. Para España y Castellón el gas argelino es importante. El frente del Sahel -con la permanente desestabilización de Burkina Faso, Níger y Mali- afecta al flanco sur de la OTAN, y ahí España está en primera línea de fuego. Ojalá que no vayan tan lejos de cerrar el Estrecho de Gibraltar como el de Ormuz. Nadie está hablando de eso, pero los estrategas lo saben perfectamente

El estrecho de Ormuz, el termómetro del precio internacional del petróleo.

El estrecho de Ormuz, el termómetro del precio internacional del petróleo. / ARCHIVO

- ¿Y qué pasa con Europa?

--Europa ahora mismo está ejerciendo una función absolutamente subordinada a los intereses de Estados Unidos. Nos están haciendo aumentar el gasto militar, retrocediendo en los servicios públicos, para acosar a Rusia por su frente occidental (a través de Ucrania -una Ucrania nazificada, por cierto, a la que no paramos de transvasar dinero y recursos), desgastarla y tenerla ocupada para que no pueda ayudar al mundo emergente, a China, Irán, en Asia. Cada semana, si no cada día, los profesionales salen a la calle para protestar, el Estado del Bienestar se derrumba porque ahora hay que reindustrializar hacia lo militar. Hacia un capitalismo de muerte, el título de mi último libro. Se insta a las empresas a hacerse proveedores de la industria de defensa: desde la computación en la nube para análisis de inteligencia, satélites y comunicaciones seguras, la ciberseguridad avanzada, la IA para reconocimiento, logística, análisis de datos, etc.

-En cuanto a los mensajes lanzados en los últimos meses hacia la sociedad civil europea de prepararnos con kits de supervivencia o recuperar el servicio militar. ¿debemos estar preparados para una guerra?

--Con estos mensajes -que también llegan a Castellón- se nos prepara para participar más de pleno en esta guerra sistémica permanente, se subordina a la sociedad y se fomenta el pensamiento conservador, la sumisión. ¿Pero en lugar de hablar de tener un kit en casa no será más fácil hablar de paz? ¿por qué tenemos que enfrentarnos a nadie o enviar a nuestros hijos a las trincheras? Entre la Primera y la Segunda Guerras Mundiales se descuartizaron casi 30 millones de jóvenes en esas trincheras. ¿Cuántos hijos estamos dispuestos a enviar a los camiones que se los llevarán a morir? En estos momentos es urgentísimo movilizarnos por la paz, no solo por conciencia, sino por pura y dura supervivencia.

- Y si hubiera una huelga de soldados, si pudieran decir a los gobernantes «no mato por ti»...

-- Pues por eso a los ejércitos y cuerpos militarizados les prohíben la huelga. Lo único que pueden hacer es la deserción. Y la deserción está condenada en tiempos de guerra con el fusilamiento. En estos últimos tiempos hemos llegado a ver tropas de Estados Unidos en los portaaviones y demás que están empezando casi a amotinarse diciendo que ellos no van a morir allí por Netanyahu y cosas así. Lo cual, para lo que ha sido el ejército de Estados Unidos está empezando a ser bastante peligroso. Igual que el reclutamiento: están llevando de momento a muchos inmigrantes a los que les ponen un sello: si te metes en un barco o en un convoy de guerra, ya eres estadounidense. Pero eso no les puede durar tampoco indefinidamente.

Sobre su nuevo libro: ""El capitalismo hoy se ve cada vez más desesperado por la obtención de beneficios"

  • Son 190 páginas de análisis de Andrés Piqueras. En la sinopsis se apunta sobre este nuevo libro del investigador de la UJI que "rompe con la idea de que el capitalismo es un sistema democrático capaz de conducirnos a un bienestar generalizado. Sí lo fue por un momento en el pasado, cuando garantizó un remedo de democracia para unas pocas sociedades del planeta, aunque a costa del resto y sobre la base de una división internacional sexual y étnico-cultural del trabajo, y provocando una colosal destrucción de riqueza natural".
  • El autor considera que "ese tiempo ya pasó, y ahora el capitalismo descarnado se expresa cada vez con mayor dureza. El capitalismo hoy se ve cada vez más desesperado por la obtención de beneficios, condicionando por ello el desarrollo de las sociedades y la vida de los seres humanos, a los que, más allá de la condición de simple fuerza de trabajo que siempre les dio, hoy considera en creciente medida como sobrantes y por tanto desechables. Ve imprescindible por ello que la clase trabajadora recupere el liderazgo social".

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