Entrevista
Ángel Avilés Mariblanca, teniente del Seprona en Castellón: «Un incendio se investiga por si hay un culpable, pero también por prevención»
Mientras la Unidad trabaja en el esclarecimiento del caso de Soneja, defiende que descubrirlo contribuirá a que la ciudadanía tome conciencia

Ángel Avilés Mariblanca, teniente del Seprona en la Comandancia de la Guardia Civil de Castellón. / Mediterráneo

Al frente de la unidad de protección del medio ambiente en la Comandancia de la Guardia Civil de Castellón, el teniente Ángel Avilés Mariblanca, que presume del alto índice de resolución en las investigaciones sobre incendios forestales que logra la veintena de agentes que están bajo su coordinación, detalla los pormenores de un trabajo que no solo busca esclarecer las causas del fuego y dirimir responsabilidades en el caso de que las haya, también se centra en prevenir futuros incidentes.
-Frente a la concepción que se tiene de la Guardia Civil como un cuerpo que solo persigue los delitos para penarlos, usted defiende que su misión en materia de incendios forestales es esencialmente preventiva, ¿Cómo puede contribuir a la prevención de un incendio determinar su causa?
-Descubrir qué ha provocado un fuego nos da información para afrontar una casuística y la evolución de la problemática. Investigar es importante no solo por la persecución de quien haya cometido un delito, sino también para entender por qué ha pasado. Conocer el origen nos facilita un arco de análisis para poder hacer que la prevención sea más efectiva. Hay quien puede pensar que solo perseguimos la consecuencia, pero la realidad es que formamos parte de ese mecanismo de prevención para que el incendio no llegue a suceder.
-Desde que se declara un incendio, ¿cuál es el momento en el que se inicia la investigación?
-El Seprona no es un compartimento estanco dentro de la Guardia Civil. Cuando recibimos la llamada en nuestro centro de operaciones, lo primordial es actuar como guardias civiles. La prioridad es salvar las vidas y las pertenencias de las personas. Nuestros agentes contribuyen a la evacuación de la población, al corte de carreteras y cuantas acciones sean necesarias para minimizar al máximo los daños del fuego. Una vez esa situación está controlada, aunque el incendio siga, podemos separarnos y actuar desde nuestra especializadad y empezar a investigar. Suelo decir que quienes nos dedicamos al Seprona tenemos una formación extra, pero también una vocación extra.
-Esa formación extra de la que habla, ¿ha cambiado con el paso del tiempo como han evolucionado los incendios?
-Un guardia civil, una vez es Seprona, va formándose por módulos y uno de ellos es el de especialista en investigación de incendios forestales. En Castellón, la práctica totalidad de nuestros agentes están formados en ese sentido, entre otras razones porque la provincia lo requiere. Y sí, es cierto que en los últimos años la tipología de los incendios ha cambiado por la cantidad de masa forestal, por el alza de las temperaturas..., pero la forma de investigarlos sigue siendo la misma, aunque con mejores técnicas que permiten que la resolución sea más rápida y más precisa. Un buen ejemplo es el del uso de los drones.
-La mayoría de los incendios, según las estadísticas que maneja la Generalitat, tienen su origen en la mano del hombre, principalmente por negligencias, ¿cree que existe una conciencia sobre cuáles pueden ser las consecuencias?
-Sí, claro. Apreciamos que hay una evolución. Entre las prácticas agrícolas tradicionales está la quema controlada de restos vegetales y existe esa conciencia de que debe hacerse en condiciones. Cada vez es más excepcional encontrarse con personas que defienden que han quemado de una determinada manera porque «se ha hecho así toda la vida». Este es un problema que se ha abordado desde todas las administraciones. En esa labor de concienciar que desempeñamos, se trata de hacer ver que lo que ha valido siempre ahora ya no vale porque las cosas han cambiado. Antes, un agricultor labraba y tenía a su alrededor tierra labrada. El progresivo abandono del entorno rural ha hecho que ahora tenga al lado un terreno abandonado que se ha convertido en masa forestal. Ante esa nueva realidad, las formas y técnicas de actuar tienen que cambiar y la mayoría de la gente lo entiende.
-¿Cómo de fácil o difícil resulta detectar el origen de un incendio?
-Es muy difícil. Por esa razón, cada día me asombra más la capacidad y la intuición de nuestros agentes, que han acumulado una experiencia importantísima a la hora de determinar el origen de un incendio. Puedes tener los conocimientos técnicos, pero luego hay que leer eso sobre el terreno. Recuerdo un caso reciente de unos incendios junto a una carretera en Benicàssim, en los que llegó a hablarse de un pirómano, porque había varios focos. Mis agentes, muy desde el principio, ya sabían que se debía a la pérdida de frenos de un camión. Esa capacidad da mucha tranquilidad.
-¿Y cómo se gestiona que desde el principio de fuegos como el de Soneja, el más reciente, se quiera saber rápido por qué ha sido?
-Entendemos que haya prisa por saber cuál ha sido el origen, porque eso da tranquilidad a la gente, pero siempre procuramos aislar al equipo de trabajo en pos de garantizar un buen resultado y un buen veredicto. Creamos una cúpula de silencio en torno a los investigadores, no por secretismo, sino para no dar nunca una interpretación que no sea real. La respuesta ha de ser lo más profesional posible, porque hablamos de un proceso penal que debe darse con todas las garantías. Además, si no los aislamos, en algún momento podría producirse una inferencia. Ofrecer una interpretación que no está basada en los hechos por la prisa, no es lo correcto. En el caso de Soneja, estamos trabajando en ello y se sabrá. Conocer la causa nos sirve a nosotros para aprender, y a la ciudadanía para que tome conciencia y colabore.
-¿Y cómo es esa colaboración de la ciudadanía hoy en día?
-Hemos ganado muchísimo en la colaboración y eso se debe a que el ciudadano confía en nuestra labor. Recibimos muchos correos informándonos sobre comportamientos que podrían ser delictivos. Eso contribuye a que no se tenga un halo de impunidad, porque se sabe que hay unos especialistas con capacidad para descubrir comportamientos que pueden ser castigados desde el ámbito penal y entonces, quien tiene la tentación de delinquir, ve que no le vale la pena hacerlo.
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