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Fran Sanchis, el joven de Castellón que lucha contra un cáncer con un pronóstico del 10% de supervivencia: "Aún hay momentos en los que pienso que es una pesadilla"

El vecino de la Vall d'Uixó afronta desde hace solo unos meses un diagnóstico muy poco común que le ha llevado a compartir su experiencia en redes sociales, donde acumula decenas de miles de seguidores

Vídeo | Fran Sanchis, el joven de la Vall que lucha contra un cáncer con un pronóstico del 10% de supervivencia

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María Alegre Herrero

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Castellón

El número diez está cargado de significados. Es la base del sistema decimal, el dorsal del jugador que organiza el juego, la cifra de los diez mandamientos o el número que completa los dedos de las manos y los pies. Para algunas personas, además, puede tener un valor especial: una fecha de cumpleaños, una nota de un examen o incluso la dirección donde conocieron a alguien especial. Para Fran (@soyfransanchis), el diez siempre había sido un número más, hasta que hace unos meses dejó de ser una cifra cualquiera para convertirse en una marca en su vida.

El pasado 22 de diciembre, a días de celebrar la Navidad, Fran Sanchis recibió una noticia que le cambió la vida. La palabra “cáncer” apareció sin previo aviso y provocó un giro de 180 grados. Ahora, el vecino de la Vall d’Uixó, transmite su proceso a través de las redes sociales, donde ya acumula más de 90 mil seguidores.

La noticia que cambió su vida

Dos meses antes del diagnóstico, Fran empezó a sentir un cansancio físico que atribuyó a las largas jornadas de trabajo en la carnicería familiar, Casa Tonico. El agotamiento, acompañado de dolores físicos e hinchazón abdominal, terminó haciendo saltar todas las alarmas. Aunque los médicos ya le advirtieron que podría tratarse de un cáncer, Fran reconoce que jamás imaginó el desenlace: “Nunca me hubiera imaginado que la cosa iba a terminar de esta forma”.

El diagnóstico llegó tiempo después: sarcoma desmoplásico, un cáncer poco frecuente y muy agresivo que afecta con más frecuencia a adolescentes y jóvenes, especialmente hombres. Se trata de un tumor de células pequeñas y redondas que nace en los tejidos de sostén del cuerpo, como músculos, grasa o vasos. En su caso, el pronóstico apuntaba a un 10% de probabilidades de supervivencia.

Fran necesitó una semana para asimilar la noticia y ponerse “manos a la obra”, un tiempo que él recuerda como un infierno: “Estaba viviendo una pesadilla”. El valldeuxense asegura que hay personas que nunca llegan a asimilar el diagnóstico, por lo que nunca se sienten capaces de afrontar el tratamiento y la recuperación. En su caso, tras aquella dura semana, decidió empezar su lucha con la búsqueda de tratamientos, dietas, ejercicios…

"He vivido una semana en este mundo pensando que me iba a morir, y dando por hecho que no lo iba a superar".

El día a día de Fran

La vida de Fran, vecino de la Vall d’Uixó, es muy diferente a la de muchos jóvenes de 28 años. Mientras buena parte de ellos mantienen rutinas ajetreadas, Fran ha encontrado la tranquilidad a través del cuidado personal, el ejercicio y la recuperación. Suele levantarse a las ocho de la mañana y, antes de la primera comida, realiza una sesión de entrenamiento, que normalmente consiste en salir a caminar o a correr. Después del almuerzo, completa una segunda sesión, esta vez más enfocada en ejercicios de gimnasio. Más adelante, cena sobre las seis de la tarde y da un paseo por la playa junto a su familia. Los días de tratamiento son muy diferentes, ya que suele pasar toda la mañana en el hospital o en la clínica privada.

Esta nueva rutina comenzó tras recibir el diagnóstico, un golpe que le obligó a parar. Fran explica que antes dedicaba muchas horas al negocio familiar y su vida estaba 100% enfocada en el trabajo. Ahora, su perspectiva ha cambiado y ha decidido centrarse en sí mismo y en su recuperación.

Entre sus aficiones destaca sobre todo la naturaleza. Le gusta sentirse conectado con el entorno natural, ya sea a través de la playa, la montaña o el sol. Otra de sus grandes pasiones es la gastronomía. Fran reconoce que le encanta comer bien, ir a buenos sitios y disfrutar de una afición por la que no le importa gastar dinero. También le gusta viajar, aunque admite que con el tratamiento “no es el mejor momento”.

Las redes sociales, un apoyo en el proceso

Sus primeros pasos en redes sociales comenzaron en el perfil de Instagram del negocio familiar. Fran y su familia llegaron a la conclusión de que hoy en día una empresa sin presencia en digital apenas existe, por lo que, sin ser fanático de las redes, y en contra de su voluntad, el valldeuxense empezó a publicar vídeos en Instagram.

De los consejos sobre carne y recomendaciones de queso, Fran ha pasado a compartir contenido sobre su situación personal, aunque ahora lo hace con menos exigencia y solo cuando realmente le apetece. En su perfil de Instagram habla de todo lo relacionado con su enfermedad: desde reflexiones y dietas, hasta los resultados de sus pruebas. Las redes se han convertido para él en una herramienta de apoyo y distracción, una forma de sobrellevar el proceso y evadirse por momentos del día a día.

La mayor parte de los mensajes que recibe a través de las plataformas digitales son positivos, por lo que está muy agradecido. Fran se emociona al recibir muestras de apoyo y asegura que nunca imaginó la cantidad de personas que llegarían a escribirle. Sin embargo, también admite que hay mensajes que, aunque tienen intención de ser positivos, terminan teniendo el efecto contrario. “Hay gente que no sabe enviar mensajes y que debería callarse antes de enviar cosas que no aportan nada”, explica.

Realismo y valentía

Fran afronta su diagnóstico desde una perspectiva muy realista. Entiende que las personas le envíen mensajes de ánimo y apoyo, pero prefiere mantener los pies en el suelo. Con un pronóstico de supervivencia del 10%, considera que no puede asegurar que vaya a superarlo. Para él, ni siquiera un 90% de probabilidades de sobrevivir sería motivo suficiente para confiarse. Cree que solo se puede hablar de tranquilidad cuando llega el momento de tocar la campana que simboliza el final de tratamiento. Por eso, Fran ha decidido vivir el proceso poco a poco y siendo consciente de que hay una probabilidad muy grande de no superarlo

"Soy la persona número uno que pienso que voy a salir de esto, pero no estoy convencido al 100%".

La foto que eligió no esconder

Uno de los momentos clave en el proceso de Fran llegó con la renovación del DNI. Acudió a la comisaría con una fotografía actualizada en la que, debido al tratamiento, aparecía sin pelo. Allí, el policía, con mucho tacto, le explicó que si estaba atravesando alguna enfermedad podía conservar la imagen anterior, en la que todavía tenía pelo. Aunque se lo pensó, finalmente Fran decidió que su nuevo DNI llevaría la foto actual. Para él, era una forma de dejar constancia de este proceso y así poder recordarlo cada vez que vea el documento. Hace unos días, se encontró con una situación similar al acudir a renovar el carnet de conducir, y de nuevo decidió ir con “la realidad y la sinceridad por bandera”. 

"La realidad es la que es y no hay que ser vulnerable a mostrar tanto la parte buena como la mala de una persona".

La prueba más difícil

El pasado diciembre la vida de Fran dio un giro de 180 grados. De invertir prácticamente todo su tiempo en la carnicería familiar, pasó a verse obligado a frenar en seco y reconstruir su rutina. Aunque no se considera una persona 100% creyente, recibió la noticia como una advertencia de Dios: una señal que le hizo parar y tomar conciencia de algunos errores que estaba cometiendo en su vida, como el estrés intenso al que estaba sometido. Desde entonces, sus sueños han cambiado y en vez de estar relacionados con lo material o lo económico, ahora están ligados a la salud, la libertad o las personas.

Fran afronta esta etapa como una batalla, pero sin miedo. Para él, no hay otra forma de entender el cáncer que como un monstruo al que debe atacar desde todos los frentes posibles hasta derrotarlo. El valldeuxense asegura que hay pocas cosas a las que realmente hay que tener miedo y que nada le va a parar los pies.

"El día que me llegue la hora, que a todos nos va a llegar, hay que irse con la máxima dignidad posible".

La enfermedad ha hecho que Fran confirme de todo lo que es capaz y la fortaleza mental con la que afronta el proceso. Para él, fue primordial convencerse de que iba a superar la enfermedad. Ese fue el primer paso para enfrentarse a la que considera “la prueba más difícil de todas”.

Vivir el presente

A pesar de ese 10% y la perspectiva realista de Fran, el valldeuxense vive convencido de que morirá de viejo y prefiere que le queden cosas pendientes antes que vivir con prisas. Ahora, con el paso del tiempo, Fran le diría al Fran de antes del diagnóstico que fuera más despacio y que aprendiera a vivir el presente.

A todas aquellas personas que acaban de recibir una mala noticia, Fran les aconsejaría que se tomen un pequeño periodo para asimilarlo, pero que abran los ojos cuanto antes. “Que se pongan a luchar y a vivir la vida que son cuatro días”, concluye.

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