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Inversión inmobiliaria

¿Por qué los minipisos han disparado su precio en Castellón y ya superan los 3.000 €/m2?

Las inmobiliarias constatan que los estudios pequeños de una única planta se venden como los pisos que antes estaban en la franja media

El loft más caro es uno de 33 m2, ubicado en la ciudad de Castelló, a 4.000 €/m2

Estos dos minipisos  son ejemplos de Castelló de la Plana que se comercializan por internet en la zona de Ribalta y Hospital Provincial por unos 135.000 €. Su superficie ronda los 40 m2

Estos dos minipisos son ejemplos de Castelló de la Plana que se comercializan por internet en la zona de Ribalta y Hospital Provincial por unos 135.000 €. Su superficie ronda los 40 m2 / Mediterráneo / Idealista/ Cristina Branchadell

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Noelia Martínez

Noelia Martínez

Castellón

La escalada del precio de la vivienda en Castellón también se deja sentir en el segmento más pequeño del mercado inmobiliario. Los denominados minipisos, ¡muchos de ellos estudios y plantas bajas reconvertidas en inmuebles de uso residencial de apenas 30 o 40 m2 se anuncian en Castellón a precios que superan ya los 3.000 €/m2 de media e incluso algún caso de más. Una cifra impensable hace unos años para este segmento.

En los portales inmobiliarios pueden encontrarse ejemplos llamativos. Una planta baja tipo estudio de 33 m2 útiles, con un dormitorio y un baño, en la plaza Illes Columbretes, se oferta por 135.000 euros, lo que supone 4.090 el m2. En ambos casos son espacios diáfanos en los que prácticamente toda la vivienda comparte una única estancia, salvo el cuarto de baño.

El fenómeno se produce en un momento en el que la oferta de vivienda asequible prácticamente ha desaparecido. Según la última actualización del Censo de Viviendas, la provincia de Castellón cuenta con 13.587 viviendas de menos de 60 m2 útiles. De ellas, 1.222 no superan los 30 m2; otras 2.594 tienen entre 31 y 45 metros; y 9.771 se sitúan entre los 46 y los 60.

Proyectos: el cambio de usos va a más

La transformación de bajos comerciales en viviendas ha ido a más y ha generado debate en toda la provincia y, en especial, en la capital. Según los arquitectos, la mayoría de proyectos los impulsan propietarios particulares, no fondos de inversión. El resultado suele ser viviendas tipo estudio, con salón, cocina, baño y uno o dos dormitorios, según la superficie. De un mismo local pueden obtenerse desde una hasta varias viviendas si sus dimensiones lo permiten y se cumple la normativa de habitabilidad.

El presidente del Colegio Oficial de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria (Coapi) de Castellón, Francisco Nomdedeu, explica que esta situación responde principalmente a la desaparición de la franja más económica del mercado. «Como ya no existen viviendas por 80.000 o 90.000 euros, los propietarios aprovechan para elevar el precio de los inmuebles más pequeños», señala al respecto.

El perfil de los compradores

A ello se suma que «un estudio siempre resulta más caro en proporción que un piso mediano o grande», apunta. No obstante, recuerda que el precio anunciado no suele coincidir con el de cierre de la operación, ya que habitualmente existe margen para la negociación entre comprador y vendedor.

El perfil de quienes adquieren estos inmuebles también ha cambiado. Según el responsable del colectivo de API en Castellón, una parte importante corresponde a inversores que buscan destinarlos al alquiler, aunque también los compran personas solteras o familias monoparentales que necesitan acceder a una vivienda con un presupuesto más limitado.

Bajos y oficinas reformados

Muchos proceden de antiguas plantas bajas comerciales u oficinas transformadas en estudios. Nomdedeu destaca que, en la mayoría de los casos, estas actuaciones se realizan con el asesoramiento de arquitectos y cumpliendo la normativa urbanística y de habitabilidad vigente. En la capital, en especial, el debate sobre poner el foco en detectar infraviviendas está sobre la palestra del debate político, si bien los profesionales inciden en que el grueso es legal.

Mientras, la presión sobre la vivienda de menor tamaño continúa elevando los precios hasta niveles propios de inmuebles de categorías muy superiores, reflejando las dificultades de acceso para quienes tienen menos rentas.

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