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Problemas en el campo

El cultivo de clemenules vuelve a estar en peligro: "La situación es especialmente grave en la provincia de Castellón"

La Unió avisa de otra temporada cítrícola de bajos aforos

Plaga de la araña roja

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Redacción

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Bartomeu Roig

Bartomeu Roig

Castellón

Es la variedad de cítrico más emblemática de la provincia de Castellón y sus frutos de mayor calidad se destinan a la exportación en los mercados europeos. Pero esta buena consideración no impide que la clemenules esté en peligro. En los últimos años, su cultivo ha ido a menos por factores como la reducción de la superficie cultivada, el envejecimiento de los árboles, las plagas o la catastrófica granizada del verano de 2025, que provocó la producción más baja de la historia.

Ahora es la araña roja la que mantiene en vilo a los agricultores de cítricos. Tal y como ya señaló Mediterráneo, las altas temperaturas de las últimas semanas han multiplicado la presencia de este ácaro, lo que perjudica al valor comercial de las cosechas. Ante este panorama, la Unió Llauradora ha reclamado al Ministerio de Agricultura la puesta en marcha de un plan estatal para atajar el problema, e incluso solicita la presencia del director general de Sanidad Vegetal del ministerio. El secretario general de la organización agraria, Carles Peris, considera necesario "que vea la realidad en el campo" de los estragos de la plaga, y que lo haga en las principales zonas productoras de clementinas de Castellón, "acompañado por responsables del Ministerio y de la Generalitat Valenciana, para comprobar sobre el terreno la magnitud de los daños y el incremento de costes que pone en riesgo la viabilidad de miles de explotaciones". Unos daños que se manifiestan en la reducción de la capacidad fotosintética de los árboles, lo que debilita a las plantaciones y a la fruta, que sufre una depreciación comercial.

Daños en la clemenules

En la documentación remitida al departamento de Agricultura, la Unió avisa de que las poblaciones de araña roja "están alcanzando niveles sin precedentes en numerosas explotaciones de clemenules, variedad que constituye el principal sustento económico de miles de citricultores profesionales" en Castellón. Carles Peris menciona que en muchas explotaciones "los tratamientos específicos ya suponen un coste de 2.700 euros por hectárea, de ahí que la situación se agrave, porque puede acabar provocando que una parte de la fruta no pueda comercializarse, en un contexto de bajos aforos".

Para hacer frente a esta amenaza, el secretario general de la Unió pide "más autorizaciones excepcionales de materias activas para hacer una mejor gestión de la plaga y proteger a la citricultura". La petición al ministerio detalla que desde hace varias campañas "los técnicos de campo y los propios agricultores vienen constatando una pérdida progresiva de eficacia de diversos acaricidas autorizados. Aunque corresponde a los organismos competentes confirmar oficialmente esta situación mediante los correspondientes estudios de sensibilidad, la realidad observada en el campo apunta claramente a un fenómeno de selección de poblaciones resistentes".

Respuesta estatal

Además, han puesto de manifiesto que el marco regulador europeo "ha supuesto una reducción progresiva del número de sustancias activas disponibles, circunstancia que ha limitado considerablemente las posibilidades de establecer programas eficaces". La situación "no constituye únicamente un problema de los citricultores valencianos, sino un desafío estratégico para la sanidad vegetal española que exige una respuesta coordinada de carácter estatal".

Por todo ello, la Unió propone que el Ministerio lidere una estrategia estatal permanente que permita anticiparse al desarrollo de resistencias y garantizar un control eficaz y sostenible de la plaga. Entre las medidas planteadas destacan la creación de una red nacional de vigilancia de resistencias con participación de centros de investigación y comunidades autónomas; la elaboración de mapas de sensibilidad de las poblaciones de araña roja; la actualización periódica de las recomendaciones oficiales de manejo; la agilización de la autorización de nuevas materias activas y modos de acción; el recurso a autorizaciones excepcionales cuando no existan alternativas eficaces; el impulso del reconocimiento mutuo de productos autorizados en otros estados miembros y un programa específico de investigación en control biológico basado en ácaros fitoseidos depredadores.

Herramientas fitosanitarias

La citricultura "exige disponer de suficientes herramientas fitosanitarias y avanzar en estrategias integradas basadas en criterios científicos" para mantener su competitividad.

"Nunca había visto tantos problemas con el calor"

El secretario general de la Unió expone que la sucesión de olas de calor de este año tiene "un impacto bastante negativo para el sector agrario y ganadero", en aspectos como el aumento de las frecuencias de riego, con su consiguiente coste, o la mayor presión de las plagas. En cuanto a la producción, "la evolución del fruto siempre es más lenta de lo habitual, y tienes más dificultad en tener calibres óptimos en el inicio de la campaña, sobre todo en las variedades más precoces".

Las elevadas temperaturas también afectan al ámbito laboral. "Se produce lo que llamamos como estrés del productor, porque muchos tratamientos no se pueden hacer por encima de los 28 grados, y hay que hacerlos a muy primera hora o de noche". Carles Peris asegura que lleva muchos años en el sector "y nunca había visto en el pasado que la gente lo afrontara de la manera que lo estoy viendo, con estrés por tener que hacer tratamientos nocturnos, la desesperación al ver que no pueden gestionar bien las plagas... los profesionales agrarios están un poco al límite en este sentido".

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