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El eclipse del 12 de agosto hará caer la temperatura hasta 4 grados en Castellón

Las temperaturas bajarán durante el fenómeno, pero no de forma tan intensa como lo harán en el del año que viene

El próximo 12 de agosto se producirá el esperado eclipse.

El próximo 12 de agosto se producirá el esperado eclipse.

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Marta Orts

El eclipse total del 12 de agosto, además de ser de gran interés visual, provocará en el clima algunas alteraciones que muchas veces pueden ser pasadas por alto. Un ejemplo de ello es el descenso de las temperaturas, a causa de la ocultación del Sol tras la Luna. Durante este, el satélite bloquea los rayos de luz y se disminuye su efecto de generador de calor en la Tierra, lo que produce una disminución de la temperatura. Sin embargo, en el caso del fenómeno del 12 de agosto, que será visible desde la Comunitat Valenciana, el enfriamiento no ocurrirá de forma drástica debido a la hora cumbre del fenómeno, que será al atardecer.

Así lo explica Amelia Ortiz Gil, doctora en Física por la Universitat de València. Asegura que "en el eclipse de este año se notará poco ese cambio de temperatura porque el Sol ya va a estar bajo y la cantidad de radiación solar que nos va a llegar es menor". Indica que la variación podría rondar los 3 o 4º C en este caso, pero aclara que en otros casos puede llegar a los 10º C. "El año que viene por ejemplo se notará mucho más, porque el eclipse ocurrirá durante la mañana y la sensación del cambio de temperatura será mucho más fácilmente detectable", añade.

Como un anochecer antes de tiempo

El proceso mediante el cual el clima baja las temperaturas durante un eclipse total es el mismo que cuando se hace de noche y el Sol se esconde. Por eso, algunas características como la gradualidad del enfriamiento, son parecidas y la sensación de oscuridad también. Se podría considerar como un pequeño momento de noche en mitad del día, o, en este caso, de la tarde. "A medida que la estrella solar queda más tapada, los grados bajan poco a poco", dice Amelia.

Al estar más cerca del horizonte, el Sol tiene que atravesar mayor cantidad de atmósfera que cuando está arriba, "es lo que experimentamos todos los días, que por la tarde empieza a refrescar", cuenta Ortiz.

Una variación de los grados progresiva

Además, este descenso ocurrirá durante todo el transcurso del eclipse, y no únicamente en su momento de totalidad. A pesar de ello, esta sí será la fase en la que menos radiación solar reciba la superficie de la Tierra, y, por lo tanto, la etapa de menor temperatura. Cuando la Luna se interpone entre el Sol el planeta deja de recibir su principal fuente de calor y por lo tanto el aire cercano al suelo pierde calor rápidamente y se enfría. Este efecto es similar a lo que ocurre al anochecer, pero en un menor periodo de tiempo.

Factores que afectan al grado de enfriamiento

También influye en el grado de enfriamiento la humedad y la cobertura de nubes. "Si está nublado se notará menos el cambio, porque las nubes impiden que la tierra se refresque, la definición de temperatura será menor en ese caso". Por otra parte, las zonas más húmedas tienden a experimentar descensos de temperatura más pequeños.

Otros cambios climatológicos

La experta advierte además de que el enfriamiento del clima no es la única consecuencia del eclipse, ya que al cambiar la temperatura en la atmósfera, se puede levantar una brisa o, si ya hacía viento, cambiar su dirección. "Esto se debe también a que al cambiar la temperatura en las distintas capas de la atmósfera, el aire caliente tiende a subir y el aire frío desciende porque pesa más, esos cambios hacen que la atmósfera se revuelva y se produzca viento distinto del que había antes", explica.

También habla de ello la NASA en su página web oficial, e informa de que "durante eclipses anteriores se han reportado cambios en la dirección del viento y descensos en la temperatura del aire, así como cambios visuales y acústicos en animales e insectos".

También comenta la agencia espacial que durante el eclipse solar total de 2017, visible desde Estados Unidos, Marilé Colón Robles, científica atmosférica del programa Globe, patrocinado por la NASA , tuvo una experiencia similar. «Justo antes de la totalidad, el viento cambió de dirección y todo se calmó. Las nubes se abrieron, lo que nos permitió tener una buena vista», dijo Colón Robles, quien observó el evento desde Carolina del Sur.

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