Premios Valor y Servicio
La noche en la que un restaurante de Castellón se convirtió en el hogar de 600 viajeros atrapados
Un establecimiento hostelero se convirtió en refugio para seiscientas personas que se quedaron sin transporte ni alternativas durante el gran apagón eléctrico

Casa Tere, en la entrada del paraje del Prat de Cabanes / Mediterráneo
Seiscientas personas sin saber dónde dormir. Un tren detenido en mitad del histórico apagón que paralizó España. Casa Tere, un restaurante en la Ribera de Cabanes, cerrado porque era su día de descanso. Y un equipo que, sin pensarlo dos veces, abrió las puertas de par en par.
Tras el fallo múltiple del suministro a partir de las 12.30 horas, el establecimiento empezó a acoger a los extraviados pasajeros, que se habían quedado tirados a la espera de noticias. "El desconcierto era enorme. Por suerte, la Guardia Civil actuó rápido y al estar el restaurante enfrente del trazado ferroviario, nos pidió si podíamos acoger a la gente", cuenta a Mediterráneo una de las copropietarias del local, Encarna Pitarch.
Los dos salones, acostumbrados a acoger bodas y celebraciones, se convirtieron de improviso en un refugio para centenares de pasajeros del Euromed que cubría la ruta entre València y Barcelona. Había que ofrecer un techo, organizar espacios, atender necesidades básicas y transmitir calma en medio de una situación inédita.
Abrumados por la situación
Lógicamente, la repentina situación abrumó a los trabajadores del local, que pusieron a disposición de los viajeros sus dos grandes salones para bodas y eventos.
"Nosotros les dimos agua y cobijo. Cruz Roja y el Ayuntamiento de Cabanes también colaboraron y proporcionaron mantas, colchonetas y alimentos para que pudieran pasar la noche de la mejor manera posible, cada uno hemos intentado aportar nuestro granito de arena", explica la copropietaria del restaurante, en el que más de un trabajador pasó la noche en vela ante la emergencia sobrevenida.

Interior del restaurante Casa Tere, en la Ribera de Cabanes / Mediterráneo
Aquella noche nadie miró el reloj. Varios trabajadores permanecieron en el establecimiento hasta el amanecer para atender a unos viajeros que, de un momento para otro, se habían quedado sin transporte, sin información y sin alternativas. El restaurante, que ni siquiera tenía previsto abrir ese lunes, puso todos sus recursos al servicio de quienes más lo necesitaban.
No fue un rescate espectacular ni una intervención de película. Fue una demostración de solidaridad nacida de la convicción de que, cuando alguien necesita ayuda, siempre hay margen para hacer algo más.
El reconocimiento
Ese gesto anónimo y colectivo es el que El Periódico Mediterráneo quiso poner en valor en la primera edición de los Premios Valor y Servicio, una gala celebrada en el Moll de Costa para reconocer a quienes, desde la discreción y la vocación de servicio, protagonizan historias que engrandecen a toda la provincia.
Uno de los reconocimientos recayó en David Buch Buch, como copropietario del restaurante Casa Tere de la Ribera de Cabanes por su solidaridad mostrada el día del apagón con los 600 viajeros atrapados del Euromed.

David Buch (I), copropietario del restaurante Casa Tere en la Ribera de Cabanes, recibiendo el premio entregado por Jesús Lancis (D), rector de la UJI / Gabriel Utiel
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