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Reportaje

Una fórmula para ahorrar en la luz en Castellón y frenar la despoblación: «Este verano pagamos un 60% menos"

Las comunidades energéticas se han convertido en una de las fórmulas más eficaces para reducir el coste de la electricidad en los municipios del interior de Castellón. Impulsadas en su mayoría por los ayuntamientos y gestionadas posteriormente por los propios vecinos, ya benefician a numerosas familias.

Estos ingenieros de proyectos han impulsado comunidades energéticas, modelo de ahorro en el interior.

Estos ingenieros de proyectos han impulsado comunidades energéticas, modelo de ahorro en el interior. / Ortí

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Castellón

Las comunidades energéticas se han convertido en una de las fórmulas más eficaces para ahorrar y muchas familias de Castellón han conseguido rebajar entre un 40% y un 60% su factura de la luz gracias al autoconsumo compartido. El modelo, que se ha extendido por diversas comarcas del interior provincial, consiste en la instalación de placas solares de uso colectivo cuya energía se reparte entre los hogares adheridos. Habitualmente es el Ayuntamiento quien impulsa el proyecto y facilita espacios públicos para la instalación de las placas solares. Luego se constituye una asociación formada por los usuarios, que pasa a gestionar la instalación de manera autónoma.

«Generalmente creamos una asociación y el Ayuntamiento le cede el control», explica Javier Monserrat, ingeniero especializado en estos proyectos fundador de Enginy dels Ports junto a otro joven formado en la UJI. «Al final son los propios vecinos quienes llevan las cuentas, toman las decisiones y gestionan la comunidad energética. Eso crea cohesión social y buena vecindad, son proyectos horizontales», añade.

Herbers, caso de éxito

Herbers es un ejemplo de éxito. Allí Adrià Serret junto a otros vecinos impulsó la comunidad energética local que hoy abastece a 40 vecinos del municipio. La clave del proyecto fue combinar la implicación del Ayuntamiento, la inversión de los particulares y diferentes líneas de financiación.

El consistorio cedió el frontón municipal para instalar una planta fotovoltaica de 80 kilovatios, de los que 32 kW abastecen a los edificios municipales y los 48 kW restantes corresponden a la comunidad energética. La comunidad la forman 40 socios particulares y una empresa ganadera, que financiaron parte de la inversión inicial en función de la potencia que solicitó cada uno. A esta aportación se sumó una subvención europea que cubrió casi el 40% del coste del proyecto, unos 40.000 euros, y otra aportación del excedente económico que dejó la celebración del Aplec dels Ports en el pueblo. «En verano las facturas bajan alrededor del 60% y en invierno rozamos el 50% de ahorro», explica Serret.

Nuevas solicitudes

«Estamos contentos con el funcionamiento, el ahorro y el método. Incluso tenemos nuevas solicitudes de vecinos que quieren incorporarse a la comunidad, aunque primero tendremos que comprobar si existe suficiente demanda para ampliar las instalaciones o mantener la capacidad actual», añade. El Ayuntamiento también obtiene un retorno directo por ceder espacios públicos, ya que la energía asignada a sus instalaciones reduce de forma considerable la factura eléctrica de los edificios municipales.

Finalmente, Monserrat considera que el balance de los proyectos de estos años es «totalmente favorable». «Hay pueblos que ya han alcanzado prácticamente el máximo aprovechamiento de su comunidad energética y otros que ahora están ampliando las instalaciones para incorporar baterías y seguir aumentando el ahorro», afirma. Su empresa emplea a seis ingenieros que han decidido desarrollar su carrera profesional en sus pueblos, por lo que es posible frenar despoblación y crear empleo cualificado.

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