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Los agricultores afectados por el incendio: "Que el trabajo de toda la vida se vaya en un momento es una impotencia enorme"

Los agricultores afrontan pérdidas millonarias y reclaman ayudas para poder recuperar su actividad

Imagen de las parcelas calcinadas

Imagen de las parcelas calcinadas / Mediterráneo

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Castellón

El incendio que ha afectado a la provincia de Castellón, deja importantes daños en el sector agrícola y una gran incertidumbre entre los agricultores, que todavía no han podido valorar en muchos casos el alcance total de las pérdidas. Parcelas calcinadas, invernaderos destruidos y cultivos que podrían perderse por la imposibilidad de acceder a los terrenos y mantener el riego son algunas de las consecuencias que afrontan los agricultores de municipios como Nules, Vilavella, la Vall d'Uixó y Alfondeguilla.

A la espera de poder acceder a las zonas afectadas y comprobar sobre el terreno la magnitud de los daños, los agricultores coinciden en señalar la impotencia que sienten después de meses de trabajo y esfuerzo. A ello se suma la preocupación por el futuro de sus explotaciones y la incertidumbre sobre las ayudas que puedan recibir para hacer frente a las pérdidas.

En Alfondeguilla, el presidente de la comunidad de regantes, Germán Benet, alerta de que el fuego no ha llegado directamente a algunas parcelas agrícolas, pero la situación de confinamiento impide a los agricultores acceder a ellas para continuar con las labores de riego. El temor es que los cultivos que se han salvado de las llamas terminen perdiéndose por la falta de agua.

"El fuego no ha llegado a las parcelas, pero tememos que lo que el incendio no ha arruinado lo arruine ahora el no poder regar"

Germán Benet

— Presidente de la comunidad de regadío de Alfondeguilla

"Nosotros no pedimos permiso para hacer una torrá, pedimos permiso para poder regar", afirma el presidente de la comunidad de regadío, que insiste en que los agricultores únicamente quieren poder entrar en sus parcelas y mantener sus cultivos. "Solo queremos acceder a las parcelas para poder seguir trabajando y poder regar todos los cultivos. Si no lo hacemos, se perderá la cosecha", concluye.

Por otro lado, en Nules, el agricultor de la Vall d'Uixó Darío Segarra, tiene una de sus parcelas en el camino la Mallà, una zona afectada por el incendio. Aunque todavía no ha podido comprobar personalmente el alcance exacto de los daños, estima que alrededor de un 20% de su parcela podría haberse visto afectada por las llamas.

Los cultivos se han visto gravemente afectados por el incendio.

Los cultivos se han visto gravemente afectados por el incendio. / Mediterráneo

"No puedo decir el porcentaje exacto porque no he podido ir a verlo bien. Ayer domingo me acerqué con el coche, pero no lo puedo saber al cien por cien", explica. Segarra afirma que en la zona hay campos completamente arrasados "de punta a punta", una imagen que refleja la magnitud de los daños ocasionados por el fuego.

Para este agricultor, la situación supone un duro golpe después de todo el esfuerzo y el trabajo realizado durante el año.

"Sientes un gran coraje. Después de todo el esfuerzo y todo el trabajo del año, ahora verlo todo quemado... Se te cae el mundo y te pones de mal humor"

Dario Segarra

— Agricultor de la Vall d’Uixó

A pesar de la tristeza y la impotencia, Segarra asegura que toca mirar hacia adelante y continuar luchando.

Por su parte, Manuel Esteve, agricultor con parcelas en Nules y Vilavella, describe la situación como "una ruina". Asegura que el fuego ha afectado gravemente a sus terrenos y que "está todo quemado", dejando importantes pérdidas en una actividad familiar a la que lleva dedicado desde los 14 años.

"Que el trabajo de toda una vida se vaya todo en un momento es una impotencia enorme"

Manuel Esteve

— Agricultor con parcelas en Nules y Vilavella

El agricultor recuerda cómo vivió el avance del incendio el pasado sábado. "A las 11:15 estaba trabajando y vi el humo que venía desde la Vall. A las 14:00 ya lo tenía a un kilómetro y la Guardia Civil acudió a la zona para desalojarnos", explica. "Fui a casa y, a la media hora, tuve que dejarla también, cogí a mi mujer y ahora estamos en Betxí", relata.

La explotación familiar cuenta con un vivero agrícola dedicado a la producción de plantas de cultivos. Esteve explica que actualmente es su hermano quien está al frente del negocio debido a su situación personal. "Es mi hermano el que lo lleva todo y me pregunta qué haremos. No podemos hacer otra cosa que esperar a las ayudas", señala con preocupación.

Finalmente, Roberto Vicent, delegado de AVA-Asaja y agricultor con una parcela en Vilavella, asegura que tanto sus terrenos como los de su hermano se han visto completamente afectados por el incendio. En su caso, explica, la parcela comenzó a quemarse no por la cercanía de las llamas, sino por el mal estado de los barrancos, que provocó que, al llegar las cenizas, estas prendieran y comenzaran a extender el fuego por la zona.

Los campos arrasados tras el incendio.

Los campos arrasados tras el incendio. / Mediterráneo

"El daño es incalculable. Hay muchísimo quemado y no lo he podido ver todo", lamenta Vicent, que todavía no ha podido acceder a la totalidad de los terrenos para comprobar el alcance exacto de los daños.

Vicent también ha podido conocer de cerca la situación de otros agricultores de la zona, entre ellos conocidos que han perdido por completo tres invernaderos, que han quedado totalmente calcinados. Una situación que, según el delegado de AVA-Asaja, deja a muchos agricultores ante un futuro incierto.

«Sentimos mucha impotencia. Se nos ha llevado todo», afirma Vicent, que advierte además de que las consecuencias del incendio pueden ser especialmente graves para los agricultores de mayor edad.

"Muchas personas son mayores y ya no van a poder volver a su negocio, no podrán seguir con esto"

Roberto Vicent

— Delegado de AVA-Asaja

"Ahora vamos a esperar a las ayudas, pero no confiamos en ellas. Estos días se hablará, pero pasará el tiempo y no se acordarán de nosotros", lamenta Vicent. Una preocupación que resume el sentir de los agricultores afectados, que reclaman una respuesta rápida y eficaz para poder volver a empezar. "Pedimos que nos ayuden, porque esto es un desastre. Nuestra vida se ha parado y no podemos seguir", concluye.

Los agricultores afrontan ahora una situación marcada por la incertidumbre. A las pérdidas ya ocasionadas por el fuego se suma la preocupación por el futuro de sus explotaciones y, en algunos casos, por la posibilidad de no poder retomar su actividad. La prioridad pasa ahora por poder acceder a las parcelas, valorar los daños y recibir las ayudas necesarias para reconstruir unas explotaciones que, en muchos casos, son el resultado de décadas de trabajo familiar.

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