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La nueva realidad de la Vall d'Uixó, un pueblo que ya trabaja pero sigue llorando a sus montañas

Vecinos de Carbonaire relatan la dificultad de volver a la normalidad tras la evacuación, con la omnipresente ceniza y el olor a humo en el ambiente

El Ayuntamiento suspende los dos primeros días de Les Penyes en Festes

Dos empleados municipales recogen cenizas en una calle de la Vall d'Uixó este miércoles.

Dos empleados municipales recogen cenizas en una calle de la Vall d'Uixó este miércoles. / Mediterráneo

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Pablo Ramón Ochoa

Pablo Ramón Ochoa

La Vall d'Uixó

Maica y José Manuel, dos vecinos de Carbonaire que sufrieron la evacuación por el incendio forestal, ya han vuelto al trabajo este miércoles, como la inmensa mayoría de valleros. Son empleados municipales de la Vall d'Uixó y lo que se han encontrado este miércoles es una ciudad diferente a la que dejaron. Ahora lo que barren son cientos de virutas de cenizas que se esparecen por toda la Vall. Son el recuerdo triste de lo que ha pasado en sus montañas, donde se inició el fuego que todavía sigue activo a pocos kilómetros.

Recogiendo los restos del desastre

"Hay bastante ceniza, según ha dado el viento hay más zonas en una parte u otra. Está siendo un poquito fastidioso porque tenemos que ir con la mascarilla puesta para no contaminarnos y es un poco asfixiante", explica Maica a Mediterráneo. Ella estuvo refugiada en el centro de acogida del edificio polifuncional de Moncofa, donde pasó la primera noche antes de encontrar un alojamiento.

Las cenizas recogidas por Maica este miércoles.

Las cenizas recogidas por Maica este miércoles. / Mediterráneo

De ese episodio traumático hace solo cuatro días y hay que seguir adelante pero "siendo vecinos del Carbonaire, sigue siendo difícil porque los nervios todavía están a flor de piel", indica mientras no para de recoger ceniza en la calle Salvador Cardells del pueblo, que se ha volcado con la emergencia. Varios locales de esa misma calle, el Jossmi y el Soque, han preparado centenares de bocadillos de manera voluntaria para que los héroes que tratan de salvar la Serra d'Espadà repongan fuerzas y sigan con su labor.

El compañero de Maica, José Manuel, tampoco se hace a la idea de esta nueva Vall que tendrán que reconstruir entre todos, como ha prometido la alcaldesa, Tania Baños. "Estábamos toda la vida acostumbrados a salir de casa y ver la montaña verde y ahora abres la puerta y te encuentras todo carbonizado", lamenta este vecino, que encontró ayuda de seres queridos para pasar el desalojo. Cuando lleguen a casa, la lavadora de hoy tendrá carga extra porque prácticamente todo lo que se expone al aire libre queda oliendo a humo como si se hubiera estado en un bar en los 2000.

Suspendidas las fiestas hasta el domingo

Esta crisis inédita ha pillado a la Vall a pocos días de comenzar Les Penyes en Festes, uno de los festejos que con más ganas esperaba la ciudadanía, con miles de involucrados. Este miércoles, el Ayuntamiento ha decidido suspender los dos primeros días de Les Penyes, que debían ser el viernes y el sábado.

"Si las condiciones lo permiten, las fiestas se iniciarán el domingo a mediodía", ha dicho el consistorio en un comunicado tras una reunión. Pero claro, falta que las condiciones lo permitan, pues la emergencia está activa.

Montse, con su compañero de trabajo en la tienda de electrónica de la avenida Jaume I.

Montse, con su compañero de trabajo en la tienda de electrónica de la avenida Jaume I. / Mediterráneo

En la avenida Jaume I trabaja Montse, en una tienda de electrónica y reparación de móviles. Preguntada por si trabajar sirve al menos para evadirse de la tristeza de levantar la vista al monte calcinado, contesta de manera afirmativa: "La verdad que sí, porque el lunes, que cerramos, solo con salir a la panadería y verlo todo negro... Aparte no se podía respirar y solo había cenizas por las calles". Ella es otra de las 6.000 evacuadas valleras, también vecina del Carbonaire, barrio donde las llamas quedaron a pocos metros de las casa. "En un momento no sabíamos cómo actuar, al ver que estás tan próximo a las montañas y notar que las llamas van creciendo y creciendo", relata.

Volver al 'tajo' con la pena encima

La peluquera Cristina Paulo tiene su local en la carretera Segorbe, justo en la acera de enfrente de donde comienza el Carbonaire. Este miércoles ha sido el primer día que ha abierto. "He sacado capazos de cenizas de casa", lamenta esta otra vecina del Carbonaire, que es el barrio más grande de la Vall. Al abrir la peluquería, nota que el ambiente continúa apagado y que la preocupación por el incendio sigue.

La peluquera Cristina Paulo atiende a una clienta en la Vall tras regresar a la nueva normalidad tras el incendio.

La peluquera Cristina Paulo atiende a una clienta en la Vall tras regresar a la nueva normalidad tras el incendio. / Mediterráneo

"Se nos ha quemado nuestro pulmón", apunta mientras atiende a una de las últimas clientas de la mañana. El sábado tenía su centro de estética abierto cuando las llamas empezaron a asomar por la ladera. Las cristaleras de la peluquería dejaban ver la tragedia que se consumó poco después.

Agradecimiento eterno a los bomberos

Carmen, del estanco de la carretera Segorbe, atiende desde el martes a centenares de fumadores nerviosos que no dejan de comprar cajetillas para calmar la ansiedad.

El comentario que más le repiten sus clientes gana por goleada a los demás: "Lo que te dice todo el mundo es que gracias a los bomberos se han podido salvar sus casas, el agradecimiento es muy grande". "Pero también lo es la tristeza", apostilla la estanquera.

Farmacia y ambulatorio, al pie del cañón a metros del fuego

El ámbito de la salud, un servicio esencial, ha estado al pie del cañón durante esta emergencia. Blanca y Vicky, farmacéuticas de la Farmacia Carbonaire, han atendido a muchos vecinos desalojados: "Era sobre todo gente del Carbonaire, mucha de la cual venía con mascarilla, y que tenía su medicación en sus casas y no podían acceder".

El Muy Ilustre Colegio de Farmacéuticos de la Comunitat Valenciana les dio la directriz de dispensar medicación de manera excepcional a los afectados incluso si esta no aparecía en la SIP, lo cual ha ayudado a multitud de vecinos afectados de todas las localidades evacuadas o confinadas.

El ambulatorio, a pocos metros de donde quedó el fuego, y con Pipa de fondo, la única gran montaña que se ha salvado.

El ambulatorio, a pocos metros de donde quedó el fuego, y con Pipa de fondo, la única gran montaña que se ha salvado. / Mediterráneo

Y luego está el tema del ambulatorio, que se salvó por escasos 20 metros de las llamas. "Es que el fuego se quedó ahí", dice uno de los sanitarios del Centro de Salud 2 de la Vall señalando a la tierra quemada justo en la otra acera de la carretera. Allí, esos otros héroes llevan trabajando desde el lunes con normalidad para atender a los vecinos.

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