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El inicio del fuego

Alba Martínez, una vecina que presenció el origen del incendio de la Vall: "Pensábamos que estaba apagado, pero diez minutos después el humo volvió a aparecer"

La testigo describe la angustia vivida al ver cómo las llamas avanzaban a gran velocidad y la posterior evacuación precipitada por inseguridad

Fotografías del inicio del incendio desde la terraza de una vecina de la Vall.

Fotografías del inicio del incendio desde la terraza de una vecina de la Vall. / Mediterráneo

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Mireia Valls

Mireia Valls

Castellón

Alba Martínez, una vecina de la calle de la Ginesta de la Vall d'Uixó, situada frente a la zona donde se originó el incendio forestal del pasado sábado, ha relatado cómo vivió los primeros minutos del fuego desde la terraza de su vivienda. Alba agura que, en un primer momento, creyó que el incendio había sido controlado tras la intervención de un helicóptero, pero apenas diez minutos después volvió a aparecer una columna de humo en el mismo punto y las llamas comenzaron a propagarse con rapidez.

«Veíamos humo y ceniza desde la terraza», recuerda la testigo, que identificó un primer foco a la izquierda de su balcón. Tras fotografiar la actuación del helicóptero, pensó que el incendio estaba extinguido porque desde el aire ya no se apreciaban llamas. «Pensábamos que estaba apagado, pero el humo volvió a salir donde había empezado todo», explica.

Durante esos primeros instantes, las llamas avanzaron en dirección a las viviendas, atravesando una parcela con chatarra, lo que generó preocupación entre los vecinos por el riesgo de explosiones. «El aire llevaba el fuego hacia las casas», señala. Finalmente, el incendio cambió de dirección y continuó su avance hacia la montaña, afectando zonas como la del Castell, según pudo presenciar Alba quien asegura «que no se creían lo que estaba ocurriendo».

La cercanía del fuego llevó a los vecinos de la zona a prepararse para una posible evacuación. «Teníamos las mochilas preparadas con ropa y la documentación importante», recuerda la vecina, que permaneció en alerta junto a su familia desde primera hora.

Cuando comprobaron que el incendio ya había alcanzado rápidamente Peñalba y el entorno del Sant de la Pedra, decidieron abandonar la vivienda antes incluso de que se decretara el desalojo oficial y se trasladaron a un apartamento en Xilxes. «No nos sentíamos seguros y preferimos marcharnos», afirma.

La noche transcurrió entre la incertidumbre y el seguimiento constante de la evolución del incendio a través de vídeos y mensajes de amigos. «No podíamos dormir porque pensábamos que llegaría al pueblo», resume sobre las horas posteriores a la evacuación.

Días después, la imagen del Castell quemado y lleno de humo fue, según asegura, el momento más duro de toda la emergencia. «Cuando vi el Castell totalmente quemado me puse a llorar», concluye.

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