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Citricultura

La emblemática clemenules no levanta cabeza: otro año con la producción bajo mínimos

Los cálculos de la Unió revelan que la variedad "sigue tocando fondo productivo"

Recolección de cítricos en un campo de Almassora, en una imagen de archivo.

Recolección de cítricos en un campo de Almassora, en una imagen de archivo. / GABRIEL UTIEL BLANCO

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Bartomeu Roig

Bartomeu Roig

Castellón

La palabra vecería no es muy conocida más allá de las conversaciones entre citricultores y entendidos en la materia. Define un fenómeno por el que un árbol genera una buena producción, pero un rendimiento sensiblemente inferior al año siguiente. En muchas ocasiones se ha utilizado este concepto para hacer las estimaciones de la variedad citrícola estrella de Castellón, la clemenules. En cambio, desde hace unos años no existe esta alternancia, porque la cosecha se mantiene bajo mínimos.

Esta preocupante situación se repetirá en la próxima temporada, según las primeras previsiones elaboradas desde La Unió Llauradora. Su secretario general, Carles Peris, explica a Mediterráneo que la clemenules "seguirá tocando fondo productivo", con poco más de 250.000 toneladas en la provincia. "La subida que se espera es irrisoria", añade Peris. Hace dos años, el aforo fue de unas 278.000 toneladas, mientras que el año pasado fue negro, al oscilar entre las 230.000 y las 250.000 toneladas, en la considerada como la campaña más escasa de la historia.

Árboles envejecidos

Los bajos rendimientos de la campaña anterior tuvieron mucho que ver con las inclemencias meteorológicas. Una buena floración y un favorable cuajado de la fruta se fueron al traste con la grave granizada del verano pasado, que asoló las principales áreas productoras de la provincia. En esta ocasión, Carles Peris apunta a otras razones. Una de ellas es la gran cantidad de "árboles envejecidos, que generan un escaso rendimiento".

También se achaca a un tiempo excesivamente caluroso en los últimos meses. Pese a que hay reservas de agua suficientes, "el calor no ha acompañado al cuajado, y hemos detectado que el cambio climático afecta más a la clementina que a otras variedades citrícolas", destaca el responsable de la organización agraria. En los últimos meses, los termómetros se han movido por encima de lo normal, de modo que los árboles "tienen más actividad a lo largo de todo el año, consumen más nutrientes y esto debilita a las plantas". Algunas variedades de naranja y los híbridos han resistido mejor a las elevadas temperaturas de los últimos meses.

Araña roja

Si hace unos años fue el cotonet el que causó estragos en la clemenules, con un elevado porcentaje de la fruta que perdió valor comercial, la amenaza de la presente temporada es la mayor proliferación de la araña roja, debido precisamente al incremento de las temperaturas, que multiplica la presencia de este ácaro. "Nos tememos que habrá más destríos", avanza Peris. Una situación que se suma al aumento de los costes por parte de los agricultores, que necesitan destinar hasta 2.700 euros por hectárea para tratar de controlar esta plaga.

Como consecuencia de todos estos factores, se produce un fenómeno que también impide el avance en la cantidad recogida. "Los bajos rendimientos provocan que haya cada vez más productores que abandonen los cultivos", expone. A menor superficie para recoger clemenules, menor posibilidad de incrementar la producción. Además, el secretario general de La Unió menciona que "ninguna zona productora se salva", ya sea el área de la Plana Baixa, que es el lugar donde predomina este cultivo, o las plantaciones en el norte de la provincia.

Variedad mayoritaria

La preocupación no es pequeña. Pese a este declive, la clemenules no deja de ser la variedad más cultivada en la provincia, con cerca del 66% de la superficie total de cultivo de cítricos. Por eso, un bajo aforo en este apartado afecta al resultado conjunto.

Poco tratos comerciales

Una diferencia respecto a la campaña 2025-2026 tiene que ver con los tratos comerciales previos a la recolección. La escasa cantidad de fruta disponible impulsó a los distribuidores a mover ficha, y garantizar así los envíos a sus principales mercados europeos. Carles Peris menciona que los contados movimientos en este sentido se centran en variedades como la oronul "con precios estables, pero poco movimiento de compras en el resto". La causa de esta apatía en los mercados tiene que ver con la proliferación de la araña roja. El secretario general de la Unió expone que hay "cautela entre los compradores".

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