Incendio de Tírig
Los vecinos de Catí vuelven a casa con alivio tras ser evacuados: "Fue un ambiente de guerra"
Los primeros corrillos tras el regreso constatan la fuerte tensión vivida en la tarde del domingo

Una vecina de Catí, Dolors Segarra, vuelve a casa después de la evacuación por el incendio. / Francesc Segura
Francesc Segura
El verano está siendo adverso en Castellón con los incendios forestales. Varios municipios de la Serra d'Espadà tuvieron que ser evacuados a causa del fuego declarado hace apenas unas semanas en la Vall d'Uixó, y este domingo fueron los vecinos de Catí quienes tuvieron que sufrir el abandono inmediato de sus casas ante el avance de las llamas iniciadas en Tírig.
Por suerte, esta medida ha durado menos de 24 horas, y la gente de este municipio de l'Alt Maestrat ya ha recobrado cierta tranquilidad. Nada más aparcar y bajar las maletas se formaron los primeros corrillos, en los que se comentó la tensión vivida la tarde anterior. El humo que inundaba las calles, las sirenas de la Guardia Civil y el ruido ensordecedor de los helicópteros desplazados para luchar contra el incendio crearon un ambiente sobrecogedor, como si de una guerra se tratase.

Corrillos de vecinos de Catí tras volver al pueblo. / Francesc Segura
Regreso a Catí
Una vecina, Dolores Puig, comentó que el clima "fue tremendo, aunque he estado de categoría en el polideportivo de Xert", el espacio habilitado para aquellos que no tenían otra alternativa durante la evacuación. "Del restaurante del Clot d'En Simó trajeron catering y por la mañana nos trajeron cartas y parchís". Por fortuna, esta situación excepcional ha sido breve.
María Dolores Segarra contó que pudo ir a Tírig, mientras sus hijos acudieron a les Cases d'Alcanar, localidad de Tarragona limítrofe con Castellón, en casas de familiares. Rebeca detalló que lo pasó peor: "Nada más decir que nos teníamos que marchar, cogí la maleta y a mi hijo al cuello".

Autoridades, entre ellas el diputado de Bomberos, David Vicente, visitaron Catí. / MEDITERRÁNEO
Situaciones curiosas
Una vez garantizada la integridad de los vecinos, se produjeron situaciones curiosas. Vicentica estuvo en Benassal, y muchos de los clientes de un bar eran, precisamente, vecinos de Catí. Otros tienen segunda residencia en Vinaròs, y era habitual encontrarse con gente del pueblo en los supermercados.
Las reuniones improvisadas en la calle, donde no hay humo pero sí se aprecia el olor a quemado y el sonido de los helicópteros que siguen en la zona, también dieron para mencionar cómo se salvaron las granjas de un fuego que estaba ya muy próximo, y con el riesgo de que la situación se fuera de las manos.
Vuelta a la normalidad
Otro aspecto positivo fue comprobar cómo uno de los rincones de mayor valor ecológico y sentimental en Catí, la Bassa de les Ortigues, se libró de una desgracia.
Ahora todos desean que el incendio se extinga pronto y que se recupere la normalidad en un verano tan atípico. En cuanto a los desplazados a la residencia de Morella, volverán de forma escalonada a partir del martes.
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