Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Los alcaldes de Bejís y Torás calculan decenas de miles de euros en daños: "Toda la cosecha de almendra y oliva se ha perdido"

Valoran pedir que se declare zona catastrófica

Así ha sido la rápida crecida del río Palancia a su paso por Bejís

Redacción Levante-EMV

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

J. M. Vigara / J. Roch

Castellón

Este domingo, cuando el sol salió en Bejís y Torás, fue momento de salir a evaluar los daños. Y son cuantiosos en ambos municipios, así como en otros del Alto Palancia. Bejís y Torás se llevan la palma porque allí cayeron 186 l/m2 y 142 l/m2 de agua y granizo del tamaño de nueces, además de viento. Lo positivo es que no hubo daños personales, pero los materiales son de decenas de miles de euros. Casas y garajes anegados, propiedades municipales inutilizables, puentes rotos, bancales caídos sobre caminos rurales y las cosechas de almendra y olivas perdidas por completo.

En Las Ventas de Bejís se vivió el sábado un auténtico infierno en apenas un par de horas. La violencia de la tormenta que descargó ese día sobre el interior de Castellón sorprendió a los vecinos, que describieron escenas de viviendas anegadas, calles convertidas en torrentes y una crecida espectacular del río Palancia.

«Esto ha sido como la dana. Se han inundado todas las casas, incluso las que están en las zonas más altas», relató uno de los residentes, todavía impresionado por la rapidez con la que entró el agua. Es decir, agua entrando en las casas, desagües incapaces de absorberla y residentes organizándose sobre la marcha para auxiliar a quienes se encontraban en mayores dificultades. Los testimonios coinciden en la extraordinaria intensidad de las precipitaciones. «No hemos recibido ningún aviso ni ninguna alerta, pero ha sido terrible», explicó otro vecino.

La tormenta descargó con tal fuerza que los propios residentes tuvieron que organizarse para tratar de reducir los daños. Uno de ellos aseguró que llamó al 112 para comunicar lo que estaba ocurriendo, aunque afirmó que durante los momentos más críticos no recibieron asistencia: «Aquí no ha venido nadie a ayudarnos».

Ante la entrada del agua en numerosas viviendas, fueron los propios vecinos quienes comenzaron a auxiliarse unos a otros: «Hemos ido casa por casa ayudando a la gente, como en la dana, con mochos y escobas para sacar el agua, que ha llegado a unos 30 centímetros», explicó una residente de Las Ventas. Otro de los efectos más llamativos del temporal fue también la rápida crecida del río Palancia a su paso por la parte baja de Bejís, ya que los vecinos contemplaron cómo el cauce aumentaba de manera muy notable en poco tiempo por la cantidad de agua descargada sobre los barrancos. En una hora, explicaron, cayeron más de 120 l/m2 en Bejís.

Destrucción por todas partes

La alcaldesa de Bejís, Josefa Madrid, indicó a Mediterráneo que dos puentes del municipio quedaron inservibles, los lavaderos de las aldeas también están dañados, muchos caminos rurales están para limpiar y el salón polifuncional quedó inundado con mucho material dentro. «En un momento dado esto parecía el diluvio universal. Además, fue el mismo día y a la misma hora que el incendio de hace 4 años», dijo Madrid, en referencia al grave fuego forestal del que aún no se han recuperado. La coincidencia es escalofriante, pero la alcaldesa es positiva:_«Aquí cada cuatro años renacemos de nuestras cenizas».

El alcalde de Torás, Carlos del Río, indicó que «esto te recordaba a la dana, las escenas de todo revuelto, todo tan lleno de barro que no sabes qué es cada objeto». El almacén de herramientas municipal está «con un metro de agua». Solo pudieron sacar, con mucho esfuerzo, el tractor con el que ayer ya limpiaron caminos. El resto de maquinaria no saben si funciona: «Hasta que se seque es imposible verlo». En Torás también han quedado afectados una pista de balonmano, la piscina y parte del ayuntamiento. «Los daños de lugares municipales estarán sobre los 200.000 euros», lamentó Del Río.

Ambos alcaldes valoran pedir al Gobierno central la declaración de zona catastrófica a partir de este lunes, consultados por este diario.

Sin cosecha

Madrid y Del Río coinciden en que entre los más afectados están los agricultores. «La cosecha de la almendra, que era en septiembre, se ha perdido toda. Y la del olivo para aceite, en octubre, también», lamentaron los dos. «No se puede recuperar, hay bancales con un palmo de agua y la almendra está llena de barro», dijo Del Río. «Se ha ido todo a paseo», apuntó Madrid.

Y aparte están los desperfectos individuales en las viviendas. Los consistorios tratan de explicar cómo tienen que reclamar al seguro, si es que lo tienen, e intentan anotar quiénes carecen de seguro, por si les pueden ayudar. Aún no se sabe si los gastos los asumirán las aseguradoras o el Consorcio de Compensación de Seguros.

La presidenta de la Diputación, Marta Barrachina, contactó ayer con Del Río para ofrecer ayuda. Mientras, la subdelegada del Gobierno, Antonia García Valls, y el director general de Emergencias de la conselleria, Vicente León, llamaron a Madrid por el mismo motivo.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents