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Agricultura

La vendimia arranca en Castellón entre precios de ruina y desplome del consumo

El calor adelanta la campaña y la falta de lluvias deja la producción en apenas 7 millones de kilos

Los productores de la provincia denuncian que cobran la uva a valores de hace 40 años

Los productores de uva denuncian precios que no cubren los costes de producción.

Los productores de uva denuncian precios que no cubren los costes de producción. / Mediterráneo

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Elena Aguilar

Elena Aguilar

Castellón

La campaña de la vendimia de este año pasará a la historia como una de las más tempranas. Las sucesivas olas de calor registradas durante los últimos meses han acelerado la maduración de la uva y, además de poner patas arriba el calendario con el que tradicionalmente trabajaban los viticultores de Castellón, ha provocado una fuerte caída de la producción. Pero las malas noticias no acaban ahí. Pese a la merma de la cosecha los precios en origen son ruinosos y los agricultores de la provincia denuncian que no van a servir, ni de lejos, para cubrir costes.

De los viñedos de la provincia (en Castellón la producción se concentra en localidades como Viver, Altura, Benlloc, les Useres, Vilafamés o Sant Mateu) saldrán este año tan solo entre 6 y 7 millones de kilos de uva. «Se trata de una producción muy baja y esa merma hay que achacarla a la falta de agua. Es cierto que en las últimas semanas ha llovido algo en algunas zonas, pero las precipitaciones han llegado tarde», describe Luis Javier Navarro, viticultor de Utiel y responsable sectorial de la Unió Llauradora i Ramadera. En el conjunto de la Comunitat Valenciana, y según estimaciones de esta organización agraria, se recogerán unos 150 millones de kilos, una cantidad que se sitúa años luz de la de la de otras temporadas.

Trabajadores recogen uvas en una finca.

Trabajadores recogen uvas en una finca. / Mediterráneo

Aunque a priori podría pensarse que, a menos cosecha precios más altos, la realidad es la contraria y el sector habla de desastre total. «Estamos hablando de entre 18 y 22 céntimos por kilo de uva, que es prácticamente el mismo precio que nos pagaban hace 40 años. Y los costes que tenemos ahora nada tienen que ver con los de hace cuatro décadas», denuncia Navarro.

Una tormenta perfecta

Los productores aseguran que la situación es insostenible (para ser rentable la uva tendría que cotizar a entre 30 y 35 céntimos el kilo) y el problema de fondo es la crisis de demanda. En los últimos veinte años, el consumo per cápita ha caído en el conjunto nacional un 36,6% y los jóvenes prefieren otras bebidas. «La exportación tampoco va bien. Antes de la guerra en Ucrania vendíamos mucho a los países del Este, pero desde que estalló el conflicto bélico esos mercados se han hundido», señala el responsable del sector vitivinícola de la Unió Llauradora.

La tormenta es perfecta y organizaciones como la Unió reclaman un plan de arranque de viñedos definitivo con criterios sociales, consensuado con el sector, para ajustar la superficie y aliviar la presión sobre el mercado. También critican que el Gobierno de España no haya activado las ayudas extraordinarias al viñedo fijadas por ley y que tampoco haya pedido a la Unión Europea apoyo económico para la destilación de crisis, una herramienta destinada a reducir la oferta de vinos y reequilibrar el mercado, tal y como han hecho Francia y Alemania.

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