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Cambio climático

Los veranos ya no son como antaño en el interior de Castellón: adiós a las noches a la fresca

Los más mayores tienen en la memoria temperaturas más bajas a la hora de dormir en estío

Ahora el aire acondicionado deja de ser un lujo y es necesidad en los pueblos

Un técnico instala aire acondicionado en una casa de Morella.

Un técnico instala aire acondicionado en una casa de Morella. / Mediterráneo

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Morella

El calor ya no entiende de montañas. Municipios del interior de Castellón, tradicionalmente asociados a veranos suaves y noches frescas, viven desde hace unos años una realidad muy distinta. Las altas temperaturas se alargan durante semanas y cada vez son más los vecinos que optan por instalar aire acondicionado, un elemento que hasta hace poco era poco habitual en muchas casas.

Raúl Boix, instalador de equipos de climatización y otro tipo de maquinaria, asegura que el cambio ha sido muy evidente. «Históricamente en esta zona trabajábamos sobre todo con equipos de calefacción. Sin embargo, en los últimos cinco años hemos vivido una auténtica revolución en la instalación de equipos de aire acondicionado frío y calor», explica.

Una demanda disparada durante el verano

El profesional señala que el perfil de los clientes ha cambiado: «Estamos equipando muchos establecimientos y cada vez más viviendas particulares, especialmente de gente mayor, que busca ganar calidad de vida durante los episodios de calor». La demanda se dispara con el verano. «Estos meses estamos desbordados de trabajo. Las llamadas para instalar equipos o reparar pequeñas incidencias son constantes», afirma.

Los vecinos también perciben claramente esa transformación del clima. Luis, un septuagenario de Morella, recuerda que «hace menos de diez años los veranos eran muy diferentes». «Antes por la noche siempre teníamos la fresca durante todo el verano y, a partir de mediados de agosto, un jersey a media tarde ya era un buen aliado», rememora. Ahora, en cambio, «el calor es mucho más sofocante durante el día y las noches ya no refrescan como antes».

Equipos de frío y calor para todo el año

José Miguel, también jubilado de Morella, reconoce que finalmente se ha decidido a equiparse: «He puesto un aparato de frío y calor porque me sirve todo el año. En verano puedo combatir las altas temperaturas y, cuando en invierno el frío todavía no aprieta demasiado, no hace falta encender la caldera».

Ambos coinciden en el cambio del tiempo. «Cada vez hace más barbaridades. O no llueve durante meses o, cuando cae el agua, lo hace con tanta intensidad que causa daños. Y con la temperatura pasa igual: pasamos de un invierno muy frío a episodios de calor insoportables», lamentan.

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