Economía
La naranja se queda en pausa: sin compras en Castellón pese a la baja cosecha
El interés del comercio es cero y el sector lo achaca a que Sudáfrica pretende vender el 40% de su producción en Europa

Un agricultor pulveriza una finca citrícola en Castelló. La recolección comenzará en algo más de un mes. / GABRIEL UTIEL BLANCO

La campaña citrícola que arrancará en poco más de un mes volverá a estar caracterizada en Castellón por una producción mucho más baja de lo normal, pero a estas alturas del calendario hay algo que empieza a preocupar a buena parte de los agricultores: el poco o incluso nulo interés que demuestra el comercio en comprar fruta. El año pasado, y con una previsión de cosecha similar, los tratos a pie de campo se contaban por decenas y esta temporada la actividad es cero. «Está todo parado. No hay nada. Nunca había visto un atonía así», describe Roberto Vicent, productor de la Vilavella y responsable del sector citrícola de la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-Asaja) en la Plana Baixa.
El campo está en pausa (las lonjas de referencia ni siquiera están publicando precios de las operaciones mientras que en años anteriores lo hacían a partir de finales de julio) y desde el sector lo atribuyen a dos causas: la presión de terceros países, especialmente Sudáfrica y la alta cantidad de fruta afectada por la araña roja. «El mercado está ralentizado y una de las claves es que los grandes operadores están a la espera de los envíos de fruta sudafricana en dirección a la Unión Europea», explica Carles Peris, secretario general de la Unió Llauradora i Ramadera.
En 2025 Sudáfrica exportó el récord de 204 millones de cajas de fruta de 15 kilos y la Asociación de Productores de Cítricos del Sur de África (CGA) prevé que este año los envíos aumenten entre un 3 y un 5%, alcanzado un total de entre 210 y 215 millones de cajas. «La intención de la CGA es destinar el 40% de la producción al mercado europeo, ya que debido al conflicto en Ormuz tienen mucho más complicado vender en Oriente Medio», apunta Peris.

Presencia de la plaga de la araña roja en los cítricos. / Mediterráneo
La plaga de la araña roja, que está año está golpeando con fuerza a las naranjas y mandarinas de Castellón, también podría explicar el porqué del escaso interés del comercio. «Hay que esperar a ver qué porcentaje de fruta está dañada para analizar la envergadura de la plaga», añade el responsable de la Unió que asegura que, aunque la nula actividad a pie de campo no es buena, tampoco es algo excesivamente preocupante. «Queda todo septiembre y hay tiempo de sobra para que se inicien las compras».
A falta de conocer el aforo oficial, las previsiones de la Unió cifran en 553.524 las toneladas de cítricos que se recolectarán en Castellón durante la campaña 2026-2027, apenas un 2% más que en la temporada pasada, que fue la de menor aforo de las últimas décadas. No obstante, principal motivo de preocupación vuelve a estar en la clemenules, la joya de la corona de la agricultura provincial . La producción seguirá en mínimos, con apenas unas 250.000 toneladas, prácticamente la mitad de toda la cosecha de naranjas y mandarinas prevista.
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