El presidente de la federación de peñas de bou al carrer: "La mejor defensa de nuestra fiesta es demostrar que tradición y seguridad pueden caminar juntas"
El presidente de la Federación de Peñas de Bous al Carrer lamenta que el nuevo decreto autonómico no soluciona problemas estructurales y aumenta la burocracia.

Germán Zaragoza. / Mediterráneo

La Federación de Peñas de Bous al Carrer de la Comunitat afronta uno de los veranos de mayor actividad taurina con la mirada puesta en el futuro de la fiesta. Su presidente, Germán Zaragoza, reclama "mejor regulación", cuestiona aspectos del nuevo decreto autonómico que, a su juicio, generan más burocracia y costes, y advierte de que la entidad utilizará "todas las vías administrativas y judiciales que sean necesarias" para defender la continuidad y la seguridad jurídica de los festejos.
-¿Cómo está yendo la campaña estival de bous al carrer? ¿Se mantiene la cifra de festejos respecto al año pasado?
-La campaña está siendo muy intensa, como corresponde a los meses de mayor actividad taurina en la Comunitat Valenciana. Seguimos hablando de miles de festejos y de una afición con una enorme capacidad de movilización.
Ahora bien, desde la Federación siempre hacemos una puntualización: no debemos medir la salud de los bous al carrer únicamente por el número total de festejos. Nos preocupa también cuántos municipios mantienen la tradición. Puedes conservar o incluso aumentar el número de actos y, al mismo tiempo, perder pueblos. Y cuando un municipio deja de celebrar bous al carrer, recuperar posteriormente esa tradición resulta muy complicado.
Por eso nuestra prioridad no es solamente mantener cifras, sino garantizar que ningún municipio abandone una tradición profundamente arraigada por trabas administrativas, económicas o decisiones exclusivamente ideológicas.
-Este verano está siendo mucho más caluroso que otros años. ¿Ha impactado esto en los festejos?
-Evidentemente, las temperaturas condicionan la organización. Tanto las peñas como los ganaderos están cada vez más pendientes de las previsiones y se adoptan medidas cuando las circunstancias lo aconsejan.
También hay que recordar que buena parte de los festejos se celebran a última hora de la tarde o por la noche y que existe una experiencia organizativa muy importante detrás de cada acto.
Para nosotros hay dos cuestiones que deben estar siempre por encima de cualquier otra consideración: la seguridad de las personas y el bienestar de los animales.
"Para nosotros hay dos cuestiones que deben estar siempre por encima de cualquier otra consideración: la seguridad de las personas y el bienestar de los animales"
-También ha habido incendios, como el de la Vall d’Uixó, que han afectado a las ganaderías. ¿Les preocupa?
-Muchísimo. Hemos visto imágenes de ganaderos defendiendo sus explotaciones y sus animales prácticamente con sus propios medios, y desde la Federación hemos querido trasladarles públicamente nuestro apoyo.
Además del drama medioambiental y humano que supone un incendio, en nuestro sector existe una realidad que muchas veces pasa desapercibida: detrás de los festejos hay ganaderías, trabajadores, familias y explotaciones que mantienen una actividad económica durante todo el año.
Cuando una ganadería resulta afectada no solamente pierde el ganadero; pierde una parte importante del tejido que hace posible nuestra fiesta.
"Cuando una ganadería resulta afectada no solamente pierde el ganadero; pierde una parte importante del tejido que hace posible nuestra fiesta"
-La Comunitat cuenta con un nuevo decreto de bous al carrer. Sin embargo, las peñas no parecen satisfechas con el resultado. ¿Por qué?
-Porque entendemos que se ha perdido una oportunidad extraordinaria para solucionar algunos de los problemas estructurales que arrastra el sector.
La Federación ha participado, ha presentado propuestas y ha trasladado durante meses las preocupaciones de los aficionados. Sin embargo, algunas de las cuestiones que considerábamos fundamentales no se han resuelto.
Una de ellas es la denominada declaración favorable municipal. Nosotros defendemos que un festejo debe poder denegarse cuando exista una causa técnica, de seguridad o legal debidamente motivada. Lo que no podemos aceptar es que la celebración de una tradición dependa de una decisión política o ideológica sin una motivación objetiva suficiente.
Precisamente la jurisprudencia que estamos analizando está poniendo límites a determinadas actuaciones municipales. Por eso creemos que el nuevo reglamento debería haber aportado mucha más seguridad jurídica.
-¿Cree que se podría haber hecho un mejor decreto? ¿De qué manera?
-Sí. Y nuestra posición no consiste en pedir menos regulación; pedimos mejor regulación.
Queríamos un reglamento que aportara seguridad jurídica, simplificara procedimientos, delimitara claramente las competencias de cada administración y evitara que dos municipios puedan aplicar criterios completamente diferentes ante situaciones prácticamente idénticas.
También consideramos necesario avanzar en cuestiones relacionadas con la formación y participación de los jóvenes, buscando una regulación coherente con otras comunidades autónomas y con otras modalidades taurinas.
Un reglamento moderno debería proteger simultáneamente tres cosas: la seguridad, el bienestar animal y la continuidad de la tradición. Ninguna de ellas debería utilizarse como excusa para eliminar las otras.
-¿Se han solventado los problemas en relación con la figura del veterinario?
-Seguimos exactamente en el mismo punto que el año pasado en este tema, ya se comunicó a Conselleria que es muy difícil tramitar el veterinario de guardia una hora antes del inicio del festejo, simplemente por cargas de trabajo, entonces nos encontramos que muchos ayuntamientos y organizadores prefieren pagar un veterinario que entorpecer la organización del festejo con el de guardia.
Pero tenemos que seguir trabajando para que las administraciones resuelvan de verdad el problema de base.
Nuestra postura siempre ha sido constructiva: queremos controles veterinarios y garantías, pero necesitamos que el sistema sea viable en la práctica.
-De la labor que hace la Federación de Peñas, ¿cuáles serían los principales puntos que destacaría de este ejercicio? ¿Algún proyecto o prioridad para este último trimestre?
-Este año estamos intentando que la Federación vaya mucho más allá de organizar o representar a las peñas. Queremos convertirla en una verdadera herramienta de defensa y asesoramiento del aficionado.
Hemos trabajado en formación, seguridad, asesoramiento a asociaciones, relaciones institucionales y defensa jurídica del sector. También estamos realizando un esfuerzo importante en comunicación porque durante demasiado tiempo hemos permitido que otros expliquen nuestra fiesta por nosotros.
Para el último trimestre tenemos una prioridad muy clara: la seguridad jurídica de los bous al carrer. Vamos a continuar estudiando el nuevo reglamento y utilizando todas las vías administrativas y judiciales que sean necesarias para defender aquellos aspectos que consideramos perjudiciales para el futuro de la fiesta.
Y paralelamente seguiremos trabajando en seguridad, formación y comunicación.
-¿Cree que los festejos taurinos siguen teniendo un efecto de dinamización económica? ¿En qué términos?
-Sin ninguna duda.Cuando un pueblo celebra bous al carrer no estamos hablando solamente del coste de contratar una ganadería. Hay transporte, arquitectos, brigadas, herreros, servicios sanitarios, seguros, montaje de barreras y cadafales, seguridad, hostelería, comercio, alojamientos y numerosos proveedores. Pero existe además un efecto indirecto enorme. Hay municipios pequeños que durante determinados fines de semana multiplican su población. Bares, restaurantes y comercios trabajan a niveles que difícilmente alcanzarían durante un fin de semana normal. Como ya dijo la federación hace unos años, cada euro invertido en bous al carrer se convierte en 8€ de impacto económico.
Los bous al carrer, además de patrimonio cultural y tradición, constituyen una actividad económica importante para muchos municipios valencianos, sobre todo en los más pequeños.
- La colaboración de los consistorios, ¿qué nota le pondría?
-Sería injusto poner una única nota porque existen realidades completamente diferentes. Tenemos alcaldes, concejales, policías locales y técnicos municipales que realizan un trabajo extraordinario y entienden perfectamente la importancia social de estos festejos. Y también tenemos municipios donde encontramos obstáculos que, desde nuestro punto de vista, no responden a razones técnicas sino políticas.
La Federación no está en contra de los ayuntamientos. Todo lo contrario: necesitamos trabajar conjuntamente con ellos. Lo que defendemos es que las competencias estén perfectamente delimitadas y que ninguna administración pueda utilizar un procedimiento administrativo para prohibir arbitrariamente una tradición.
-¿Y a la administración autonómica?
-Nuestra relación institucional debe ser necesariamente exigente pero constructiva. Reconocemos los avances cuando se producen, pero también debemos señalar aquello con lo que no estamos de acuerdo. La Generalitat tiene una responsabilidad enorme porque estamos hablando de una de las manifestaciones festivas y culturales con mayor participación popular de la Comunitat Valenciana. Nos hubiera gustado encontrar mayor consenso en la elaboración del nuevo reglamento y que algunas de las propuestas planteadas por las organizaciones representativas de los aficionados hubieran tenido mayor recorrido.
Seguiremos dialogando, pero cuando consideremos que una disposición vulnera los intereses legítimos del sector, la Federación también ejercerá las acciones que legalmente correspondan.
-¿El precio de la organización de festejos se ha incrementado este año?
Sí. Organizar un festejo es cada vez más caro. Han aumentado costes relacionados con ganado, transporte, servicios sanitarios, seguros, profesionales, infraestructuras y numerosos servicios auxiliares. Esto afecta especialmente a las asociaciones pequeñas y a los municipios con menor población, donde cada incremento económico supone un esfuerzo considerable.
Existe un riesgo que debemos vigilar: que la acumulación de obligaciones termine convirtiendo los bous al carrer en una actividad que solamente puedan permitirse determinados municipios o grandes organizaciones.
-¿Se incrementará más con el nuevo decreto y por qué?
-Determinadas exigencias pueden provocar nuevos incrementos, especialmente cuando implican más servicios profesionales, documentación, infraestructura o recursos humanos.
El caso de la novedad donde “la ambulancia que hace de servicio médico no puede ser la misma que realice el transporte” , evidentemente te va a encarecer el festejo , y la Inspección Técnica de los cadafales nos genera muchas dudas en su prueba de carga, ya que no queda claro en el reglamento cómo realizar dicha prueba.
Nosotros no cuestionamos una medida simplemente porque tenga un coste. Si una obligación mejora objetivamente la seguridad, debe estudiarse y asumirse cuando resulte proporcionada.
Lo que cuestionamos es la burocracia que genera costes sin aportar una mejora real.
Cada nueva obligación debería superar una pregunta muy sencilla: ¿esto hace realmente más seguro el festejo o simplemente lo hace más caro y complicado?
-2027 será periodo electoral. ¿Qué pediría como presidente de las peñas que incluyeran los políticos en sus programas?
-Les pediría fundamentalmente compromiso y claridad. No queremos que los bous al carrer aparezcan únicamente en los programas electorales cuando toca pedir el voto de los aficionados. Queremos compromisos concretos. Pediremos seguridad jurídica, respeto a las competencias autonómicas y municipales, reducción de burocracia innecesaria, apoyo a las asociaciones y ganaderías, formación, políticas de seguridad y una protección efectiva de los festejos taurinos populares como parte del patrimonio cultural valenciano. Y pediría algo todavía más sencillo: que quien quiera gobernar la Comunitat Valenciana conozca realmente lo que representan los bous al carrer. No se puede legislar correctamente una realidad que se desconoce.
- Este año ha habido que lamentar un fallecido en los festejos taurinos en Tírig. ¿Existe suficiente concienciación sobre la seguridad en este tipo de festejos?
Lo primero es volver a trasladar nuestro pésame y nuestro cariño a la familia, amigos y aficionados de Tírig. Ante una tragedia así, cualquier otra consideración queda en segundo plano.
Los bous al carrer implican un riesgo que nadie debe minimizar. Precisamente por eso llevamos años avanzando en servicios sanitarios, instalaciones, formación de voluntarios, organización y protocolos de seguridad.
Pero nunca podemos caer en la autocomplacencia. Un solo accidente grave nos obliga a revisar qué podemos mejorar.
La seguridad no depende exclusivamente de la administración o de la organización. También existe una responsabilidad individual del participante: conocer sus capacidades, respetar al animal, atender las indicaciones de los colaboradores y comprender que entrar en un recinto taurino exige responsabilidad.
Nuestro objetivo debe ser muy claro: mantener la esencia de los bous al carrer reduciendo al máximo los riesgos evitables.
La mejor defensa que podemos hacer de nuestra fiesta es demostrar cada día que tradición, responsabilidad y seguridad pueden caminar juntas.
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