ENTREVISTA | MIQUEL FERRIZ Bombero forestal. Jefe de Unidad en Sant Mateu
«Estamos acostumbrados a ser noticia cuando llega el verano y que cuando pase, se olviden de nosotros»
Tras 18 años en activo, tiene muy claro que decir que los incendios se apagan en invierno no es una frase hecha ni un titular, sino una obligación de las administraciones públicas

Miquel Ferriz es jefe de unidad de bomberos forestales en el parque de Sant Mateu. / MEDITERRÁNEO

Las estadísticas hablan de que el número de incendios forestales está reduciéndose ligeramente, pero los que se producen son mucho más graves. Quienes se dedican a la extinción tienen claro que todo apunta a que la situación no mejorará en el futuro, a no ser que se replantee cómo se afronta la prevención. Miquel Ferriz, con 18 años de experiencia como bombero forestal, los diez últimos en Sant Mateu, comparte su experiencia personal y reivindicaciones profesionales en esta lucha sin cuartel y permanente contra el fuego, también cuando no hay llamas.
—El del 2026 será recordado como uno de los veranos más complicados por el número de incendios. ¿Cómo lo has vivido?
—Ha sido muy intenso, sí. Sobre todo en Castellón. Llevamos dos meses y medio sin parar. Personalmente he estado en todos los que se han declarado menos en el de Tírig, que me pilló de vacaciones. han sido fuegos con una gran intensidad de propagación.
—Siempre se ha dicho que el fuego forman parte de la ecologia mediterránea, pero no hace más que advertirse que el comportamiento de los incendios forestales está cambiando. ¿En qué lo notáis quienes os encargáis de apagarlos?
—En que el número de incendios de grandes dimensiones, los que queman más de 500 hectáreas, con más posibilidades de ser incontrolables o fuera de capacidad de extinción, no deja de aumentar. Desde hace años es muy recurrente encontrarnos ante fuegos con temperaturas por encima de los 30 grados; vientos que superan los 30 km/h y humedades por debajo del 30%. Por regla general, somos capaces de apagar los incendios en momentos muy incipientes. Algunos días no hay capacidad de extinción y el problema es que, cada vez, esos días son más habituales.
«No es de ser un gestor responsable acordarte de los incendios cuando se producen. No puedes escurrir el bulto cuando te avisan de que algo va a pasar y acaba pasando»
—¿Y cómo se afrontan esos momentos, cuando uno está delante de un fuego incontrolable? El peligro vital es constante. ¿Cómo se gestiona el miedo? Porque es difícil entender que no lo haya.
—Al final, lo vives con cierta normalidad. El trabajo te lo hace vivir así y la experiencia te ayuda a asumir ese riesgo y normalizarlo. Evidentemente, eso no quiere decir que cuando se declara un incendio no lo veamos con cierta incertidumbre, pero no con un miedo extremo, aunque cierto grado de temor te hace estar alerta. Una vez estás delante, sabes a lo que vas. Es cierto que, a veces, nos enfrentamos a situaciones en las que pasamos miedo, en las que no tenemos muy claro qué estamos haciendo. Pero depende de las circunstancias.
—Uno se pregunta si en grandes incendios, como el de la Serra d’Espadà o el de Segorbe, ¿hay espacios seguros para el bombero?
—Los hay. Cuando estás en la llama, la línea segura es lo que ya está quemado. El peligro está en el tránsito o cuando estás en una zona a cierta distancia de la llama sin quemar o mal quemada, es ahí donde aparecen las dudas o la incertidumbre, las conocemos como zonas de hombre muerto, requieren que estemos muy alerta. No sabemos qué puede pasar, pero la clave está en identificarlo y normalizarlo.
—Es obvio que existe una coordinación, pero cuando una unidad está en plena montaña, habrá decisiones que deberán tomarse sin más respaldo que el propio conocimiento, ¿no?
—En muchos incendios no hay Puesto de Mando Avanzado, y en esos casos, las decisiones las toma el jefe de unidad. En los grandes, el PMA los sectoriza y en cada sector hay un coordinador que te dice el trabajo que se va a hacer. La mayoría están sobre el terreno y te plantean cuál es la estrategia, pero al final, la realidad te obliga a adaptarte. Un incendio forestal es muy cambiante y la estrategia se tiene que redefinir, hasta el punto de que muchas veces tienes que retirarte de la línea de fuego. En el de Segorbe, en Gátova, varias unidades se quedaron atrapadas. Nunca hay que bajar la guardia. Nuestro trabajo se replantea constantemente.
«La gente no sabe lo que es tirar 38 mangueras de 20 metros montaña arriba para llevar agua hasta donde hay llama.Te revientas físicamente solo tirando las mangueras y cuando lo consigues, hay que ponerse a apagar el fuego, que no se ha esperado, mientras tú subías seguía avanzando»
—Estos días se habla mucho de vuestra labor, pero cuando pasa la temporada de incendios, ¿sentís que se olvida vuestro trabajo?
—Estamos acostumbrados a que llegue el verano y seamos noticia y que después se olvide todo, sobre todo desde el punto de vista de las necesidades del servicio, aunque somos muy insistentes y se lo hemos dicho al conseller muchísimas veces. Hacen cosas positivas, claro que sí, pero no es de ser un gestor responsable acordarte de los incendios cuando se producen. No puedes escurrir el bulto cuando te avisan de que algo va a pasar y acaba pasando. Los incendios, hoy en día, son una problemática de protección civil y parece que no lo vean. Es muy frustrante estar avisando durante todo el año y no ver los resultados.
—Cada vez es más habitual ver a bomberos denunciando las condiciones de trabajo durante los incendios forestales. Hace poco, se hizo viral un vídeo de un compañero de Sant Mateu denunciando estar al límite en Tírig. ¿Qué es lo que la gente no ve de la extinción?
—Ese compañero nunca habría hecho eso, pero hay momentos en los que llegas al límite. La gente no sabe lo que es estar tragando humo y tener que tirar 38 mangueras de 20 metros montaña arriba para llevar el agua hasta donde está la llama. Es un riesgo, puedes tener un accidente y que la cosa sea grave. Te revientas físicamente solo tirando las mangueras y cuando lo consigues, hay que ponerse a apagar el fuego, que no se ha esperado, mientras tú subías seguía avanzando. Cuando falta personal y los medios están obsoletos, te preguntas qué estás haciendo ahí. Por desgracia, solo hacen caso a las redes sociales. La unidad de Sant Mateu estuvimos todo el incendio de la Vall d’Uixó sin camión, durante días hablé con el conseller para advertírselo. Hasta que no hice un vídeo en redes, no nos devolvieron el camión. No hay derecho a eso.
—Y en esas circunstancias, ¿compensa el trabajo, poner en riesgo la vida incendio tras incendio?
—Siempre. Aquí hay mucha vocación. Yo no cambio mi trabajo por otro. Sientes que eres realmente útil y no voy a negar que engancha un poco el peligro. Te frustras, claro, pero seguiremos dando guerra.
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