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Patrimonio provincial

SOS por La Panderola: Exigen proteger los pocos vagones que quedan de este mítico transporte

La Asociación de Amigos del Ferrocarril de Castellón reclama la declaración de Bien de Interés Cultural para los vestigios conservados de este histórico tren

Vista de una locomotora y un vagón de pasajeros en el parque de La Panderola de Vila-real.

Vista de una locomotora y un vagón de pasajeros en el parque de La Panderola de Vila-real. / Mediterráneo

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Marta Solsona

Marta Solsona

Castellón

La Panderola fue mucho más que un tren, ya que durante décadas, sus vías conectaron pueblos, industrias y personas y acompañaron la transformación de la provincia. Su silbato quedó ligado a la memoria de varias generaciones y su recorrido fue también el de una Castellón que comenzaba a industrializarse. Ayer, 31 de agosto, se cumplieron 63 años de su último viaje y la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Castellón reclama protección para los restos que todavía sobreviven.

El último trayecto tuvo lugar el 31 de agosto de 1963, a las 19.30 horas, cuando la Panderola partió del Grao de Castellón rumbo a Onda. Aquel viaje puso fin a la historia de un ferrocarril de vía estrecha, de apenas 75 centímetros, que durante décadas fue fundamental para las comunicaciones de La Plana.

Un tren clave para La Plana

La Panderola fue esencial para el transporte de viajeros y mercancías. Sus vías comunicaron diferentes localidades y facilitaron el traslado de productos y materias primas cuando las carreteras todavía no ofrecían las posibilidades actuales, pero también se convirtió en un elemento cotidiano y sentimental para quienes viajaron en ella.

Imagen del último viaje del recordado sistema de transporte.

Imagen del último viaje del recordado sistema de transporte. / Mediterráneo

"La Panderola es más que un tren", reivindica un vocal de la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Castellón. Para la entidad, representa "el principio de la industrialización de La Plana, el transporte y el comercio" y forma parte de la memoria colectiva de las localidades por las que pasó.

Hoy todavía quedan algunos de sus vestigios. En el Grao de Castellón se conservan la locomotora número 1 y un furgón, mientras que un coche de viajeros restaurado por la asociación permanece en el depósito de la Diputación de Castellón. En Burriana se encuentra la locomotora número 5, en un estado que el vocal califica de deplorable. Vila-real es el ejemplo mejor conservado, ya que allí permanecen la locomotora número 3 y un coche de pasajeros protegidos por una valla y una cubierta, junto a la antigua estación de la Panderola.

La situación del convoy del Grao preocupa especialmente, ya que su ubicación a la intemperie, cerca del mar y expuesto al vandalismo favorece el deterioro de unas piezas que consideran parte del patrimonio ferroviario de la provincia.

Una protección que no llega

La Asociación de Amigos del Ferrocarril de Castellón solicitó hace más de un año a la Generalitat Valenciana la declaración de Bien de Interés Cultural (BIC) para las composiciones del Grao y Vila-real, la locomotora número 5 de Burriana y un coche de origen belga situado en Manises, pero la entidad asegura que todavía no ha recibido respuesta. También ha pedido al Ayuntamiento de Castellón que declare Bien de Relevancia Cultural el convoy del Grao, propiedad municipal, para garantizar su conservación. La iniciativa cuenta con el respaldo de asociaciones de amigos del ferrocarril valencianas y nacionales.

La despedida del cuerpo de bomberos de la entrañable Panderola.

La despedida del cuerpo de bomberos de la entrañable Panderola. / Mediterráneo

El ejemplo de la locomotora número 7 demuestra que la protección es posible. Tras el cierre de la Panderola fue trasladada a Girona, donde circuló durante un tiempo por la línea Girona-Sant Feliu de Guíxols y después fue restaurada y expuesta en Fornells de la Selva, hasta que la Generalitat de Catalunya la declaró Bien de Interés Cultural. La locomotora número 6 también permanece preservada en Cataluña.

63 años después de su último viaje, la Panderola sigue recorriendo la memoria colectiva. Para sus defensores, conservar sus restos significa mantener viva una parte de la historia industrial, económica y sentimental de Castellón.

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