La multinacional inglesa BP trabaja en la construcción de una nueva planta que albergará su producción de combustibles de última generación, de los que destaca su menor composición de elementos nocivos.

Las nuevas instalaciones, que se están construyendo en el interior del actual recinto de la refinería en el Serrallo, requerirá una inversión de 140 millones de euros y el objetivo es que esté plenamente operativa en el verano del próximo año 2004.

El proceso de creación de la nueva planta se inició durante la parada técnica del pasado, momento en el que se aprovechó la inactividad productiva de la instalación para realizar las nuevas conexiones pertinentes de la red con el futuro centro de transformación petrolífera.

Actualmente, y según fuentes de la refinería de BP, el nuevo centro de producción de combustibles de última generación ya supera el 10% de su ejecución, en un proyecto que consta de varios bloques, que se ensamblan de manera independiente, como una planta de producción de hidrógeno y otra para la reducción de la composición de azufre en los gasóleos, entre otras.

UN 95% MENOS DE AZUFRE

Las nuevas gasolinas y gasóleos de automoción de la multinacional inglesa BP producidos en su planta del Grao de Castellón colocan a la compañía dentro de la vanguardia en la producción de carburantes de menor impacto ambiental, gracias a unas emisiones de óxido de azufre a la atmósfera en un 95% menores a los convencionales.

De este modo, BP no sólo se coloca cumple las disposiciones aprobadas por la Unión Europea, sino que se adelanta en los plazos de aplicación y mejora incluso los mínimos exigidos.