Muchos de los permisos de trabajo y residencia falsificados que las mafias facilitan, previo un cuantioso pago, a los inmigrantes, proceden del sur de Andalucía. Así lo han detectado las fuerzas de seguridad en las documentaciones falsas incautadas a inmigrantes en la provincia de Castellón.

Asimismo, en la mayoría de los casos se trata de una documentación definitiva, es decir, que ya no hace falta que el inmigrante la renueve.

VARIOS PUNTOS DE VENTA De ahí que los investigadores en esta materia sospechen que se lleguen a pagar cifras de hasta tres ceros por las tarjetas de trabajo y residencia, lo que permite obtener cuantisosos beneficios a la mafias dedicadas a la falsificación de documentos públicos.

No obstante, la dificultad radica en establecer el punto del que proceden los documentos y cómo han podido confeccionarse, pues las mafias dedicadas a la inmigración ilegal extienden sus ramas por todo el territorio nacional. De este modo, pueden existir varios puntos de venta y también varios distribuidores de estos papeles, pues esta red tiene conexiones fuera de la provincia de Castellón, donde todavía no se han detectado los cerebros de estas falsificaciones, e incluso fuera de España.

Asimismo, el temor de las represalias de este tipo de organizaciones hacia los inmigrantes se evidencia en la poca información que éstos normalmente ofrecen a las fuerzas de seguridad sobre el modo en que las tarjetas han llegado a sus manos.

BUENA FALSIFICACIÓN Asimismo, cabe destacar la buena calidad de las falsificaciones de los permisos, que suelen pasar inadvertidas ante muchos de los empresarios que después les ofrecen un contrato laboral.

Un ejemplo lo constituye el gerente de Nulexport, donde trabajaban más de una veintena de ciudadanos rumanos que fueron detenidos por estar trabajando con permisos de trabajo y de residencia falsos, como publicó este periódico.

Fuentes de esta empresa dedicada a la exportación de cítricos de la localidad de Nules afirmaron, tras conocer las detenciones, que los papeles que mostraron éstos parecían estar en regla y estaban perfectamente falsificados, por lo que no despertaron sus sospechas.

DATOS FALSOS En este caso, algunos datos que figuraban en las tarjetas incautadas a estos inmigrantes, que conocían perfectamente que la documentación que tenían en su poder era falsa, no coincidían con los de su auténtica identidad.