Estamos en Navidad. Y no hace falta ser entrado en años para contemplar cómo ha evolucionado. El ambiente se ha transformado y parece una gran fiesta de puro sabor americano. Papá Noel y Santa Claus ganan terreno a los Reyes Magos y hasta se comentó suprimir esta fiesta. El Belén está perdiendo puntos frente el árbol con bolas. Y para colmo, hemos de sufrir cada año el barbarismo del clásico abeto.

Según las estadísticas, más de 2.000 abetos desaparecerán cuando acaben las fiestas. Entiendo sería más práctico utilizar alguna especie autóctona para luego engalanar la ciudad y, de paso, dotar de más arbolado a nuestros parques y plazas, que falta les hace.