Atrapados. Avanzando menos de un metro por minuto en el automóvil. Impotentes dentro de su vehículo. Desesperados. Así estaban anoche los centenares de conductores y acompañantes que se vieron atrapados en las retenciones de la N-234 entre los términos de Segorbe y Barracas. Aunque estas colas son habituales cada domingo, en esta ocasión se intensificaron. ¡Y de qué manera! Hasta 30 kilómetros de retenciones se registraron, en dirección Valencia, entre los dos municipios del Alto Palancia sobre las 20.00 horas, afectando también a los accesos y salidas de Viver, Jérica... El fin de semana festivo, con celebraciones tan señaladas como San Fermín en Pamplona y El Torico en Teruel, hizo que el tráfico en esta carretera registrara mayor densidad de vehículos, entre ellos, los que circulaban con personas que regresaban a casa tras vivir estos festejos.

Pero además, hasta la meteorología se puso en contra, pues la lluvia hizo acto de presencia en la tarde dominical y entorpeció todavía más la circulación. Aunque en Segorbe apenas se recogieron unas cantidades simbólicas de lluvia, en Viver la tormenta fue considerable, acompañada de niebla en algunos puntos. El asfalto se puso peligroso por el agua y no tardaron en llegar los primeros accidentes por alcance, ninguno de ellos de gravedad, aunque sí provocaron una ralentización de la marcha de los vehículos todavía mayor.

Pasadas las 22.00 horas, comenzó a producirse cierta fluidez, aunque no fue hasta pasada la medianoche cuando la Guardia Civil de Tráfico dio por normalizada la circulación. Eso sí, la N-234 seguro que no se libra de sus habituales retenciones el próximo domingo.