Cuando el difunto es un extranjero sin documentos se plantea un problema añadido, pues los trámites para localizar a los familiares pueden alargarse, pero el cadáver no puede quedarse en la nevera del depósito demasiado tiempo.

Si, tras las tareas de localización, la Embajada localiza a la familia y ésta reclama la repatriación del cadáver, podría haber problemas si se le ha enterrado.

Además, el concejal de Sanidad del Ayuntamiento, Enric Nomdedéu, recordó que deben respetarse las creencias de los fallecidos y, por tanto, no puede realizarse una incineración sin el consentimiento previo. Algo que resultaría más económico que un entierro.