La situación de la campaña citrícola está siendo más que desastrosa". Así inició su intervención ayer el secretario general de la Unió de Llauradors, Joan Brusca, durante la comida de la organización agraria con la prensa castellonense. Como muestra, detalló la "espectacular caída de los precios" de la variedad reina de Castellón, la clemenules, cuya rentabilidad ha caído en cuatro años "un 45%".

Según el responsable de la Unió, el precio medio para los agricultores del kilo de nulera ha pasado de "0,31 euros en el 2001 a 0,19 este año". Si a esta cifra se le suma el IPC, supone una pérdida de rentabilidad por cada kilo de fruta del "45%", detalló Brusca. "Creíamos que el año pasado habíamos tocado fondo, porque los agricultores habían perdido un 4% de renta, pero esta campaña ha sido peor", dijo. De hecho, los costes de producción para los citricultores "se ha incrementado un 35,7%"

Por ello, denunció "la falta de una política varietal desde la Administración" que ha llevado a Castellón a una "clementinización" masiva. En este sentido, detalló que en los últimos cuatro años se ha detectado un incremento del 108,57% en las toneladas de clemenules producidas, al pasar de 202.384 en el 2001 a 422.112 toneladas esta campaña.

Para Brusca, esta la falta de variedades tardías es, junto a la falta de regulación de los mercados y las prácticas "casi ilegales de algunas cadenas de supermercados europeos como Lidl y Aldi", la causa principal de la crisis que soporta el sector citrícola.

EXCESO DE PLANTONES Sin embargo, la "falta de implicación de la Administración" hará que este problema vaya a más, según Brusca. "De los 49 millones de plantones que se han desarrollado en la Comunidad en 11 años, 20 millones han sido de clementinas, 9 de clemenules (entre el 75 y el 80% de éstas pertenecen a Castellón)".

El responsable de la Unió avanzó que en apenas cinco campañas Castellón podría llegar a producir 680.000 Tm de esta variedad, lo que complicaría la salida a los mercados de la nulera y disminuiría aún más su rentabilidad. Para Brusca existe un déficit estructural en el sector citrícola por "falta de políticas correctoras desde la Generalitat y el Gobierno central".