El juego que exhibe el Club Deportivo Castellón no despierta pasiones, precisamente. El equipo está muy justito, sus actuaciones ni siquiera distraen al personal y la afición ha dado ya muestras en los dos últimos partidos en Castalia que no está por la labor, por lo que su asistencia ha descendido considerablemente. Ahora todos están de vacaciones y el año próximo se reanudará la Liga. No he sido nunca, por los antecedentes, muy amigo de los refuerzos de invierno, pero, por lo que estamos viendo, si este año no los hay --buenos, claro-- llegar a la promoción y después salvarla va a ser poco menos que imposible. El pozo de la Segunda B se ha convertido ya en un abismo insalvable.