Sólo tres parejas gays de la provincia de Castellón están inscritas en el registro de parejas de hecho de la Conselleria. Ésta es la única opción que, hoy por hoy, tienen las parejas del mismo sexo para aspirar a un cierto reconocimiento jurídico hasta que se legalice el matrimonio homosexual.

La instauración del registro de parejas de hecho desató un gran revuelo y, sin embargo, con el paso del tiempo, su impacto social se ha limitado bastante. Prueba de ello es que de las 158 parejas inscritas a 31 de diciembre del 2004 en Castellón sólo tres eran homosexuales.

La inminente legalización de los matrimonios gays ha generado similar revuelo. Las declaraciones del obispo, Juan Antonio Reig Pla, instando a los alcaldes de la provincia a la desobediencia civil para no casar a los gays, han sido contestadas por la presidenta de la ONG Causas Unidas, Olaya Castell, que acusó al prelado de vulnerar los derechos humanos y consideró que, con sus palabras, fomenta la homofobia. "Es una caza de brujas que me indigna como persona y como lesbiana", dijo.

A su vez, el presidente del colegio de abogados, Manuel Badenes, recordaba que si un alcalde impide la celebración de matrimonios gays en su ayuntamiento estará cometiendo un delito de prevaricación. Explicó que, en todo caso, puede delegar en otro concejal la celebración de las bodas pero no impedirlas.

Sin embargo, la presidenta de Causas Unidas explicó que el ambiente homofóbico que se vive en la provincia de Castellón provocará que las parejas se retraigan más a la hora de celebrar su boda, especialmente por miedo a cómo puede repercutirles, sobre todo, en el ámbito laboral.

De hecho, en la capital de la Plana, sólo dos parejas del mismo sexo se han mostrado interesadas en casarse en el Ayuntamiento. El concejal Enric Nomdedéu explicó que una de las parejas desea casarse en octubre mientras que la otra todavía no lo sabe.