El concejal de Mantenimiento del Ayuntamiento de Castellón, José Pascual, desveló ayer al periódico Mediterráneo que los dos técnicos de la Conselleria de Cultura que, sólo a título profesional, revisaron las instalaciones dañadas de la iglesia de la Sagrada Familia, han propuesto eliminar las dos capillas anexas a la nave central del templo que no están protegidas, con el fin de devolver al recinto su estado original, del siglo XIX. Sin embargo, desde la Conselleria de Cultura no llegaron a confirmar este extremo.

Pascual, quien afirmó que la iglesia se encuentra "estabilizada y vigilada para impedir la entrada y evitar problemas", recordó que es obligación de los fieles pagar la reparación del recinto religioso.

Por lo que se refiere a los trabajos de limpieza de estas instalaciones, los trabajadores de las brigadas municipales, con ayuda de varios camiones y una pala, invirtieron todo el día de ayer en retirar las 16 toneladas de escombros procedentes del techo de la capilla de la Comunión que cayeron a la vía pública el pasado domingo por la noche.

OPINIONES OPUESTAS Una vez finalice esta limpieza, será el obispado el encargado de tomar una solución y determinar si abre o no la iglesia al culto, ya que el recinto es propiedad del obispado.

Precisamente, y a este respecto, el delegado de medios de comunicación de la diócesis Segorbe-Castellón, Josep Miquel Francés, afirmó ayer a este periódico que el obispado "esperará a obtener los informes de la Conselleria de Cultura sobre el estado del edificio para poder reabrirlo. Estamos pendientes de esa orden que tiene que dar la administración autonómica que nos diga qué tenemos que hacer".

Sin embargo, desde Cultura sí que confirmaron que dichos estudios no dependen de la Generalitat Valenciana porque la capilla de la Comunión, la que sufrió el percance, no está catalogada como protegida.

Francés no pudo dar una fecha aproximada en la que se podría abrir la iglesia al culto, ya que se han tenido que suspender algunas celebraciones religiosas como consecuencia del desplome del techo. La causa fue el mal estado que presentaban las vigas de madera por la acción de las termitas y que formaban parte del techo de la capilla de la Comunión, que data de los años 50 del siglo XX.

Hay que recordar que ninguno de los bienes existentes en dicho recinto religioso sufrió daño alguno cuando se produjo el desplazamiento del techo hacia la vía pública.