La jefa del Servicio de Inspección Medioambiental de la Conselleria cuando supuestamente se cometieron los vertidos de Intal en Castellón, Pilar Urrutia, negó ayer que el Seprona de la Guardia Civil le trasladara una denuncia de vertidos en la Rambla de la Viuda en Almassora en 1992, cuatro años antes de que el Consell iniciara un expediente por estos hechos, en 1996.

Urrutia, que compareció como testigo en el caso que lleva la Audiencia Provincial de Castellón por el presunto mayor vertido tóxico registrado en la provincia, señaló que si hubiera existido una denuncia previa "se hubiera iniciado un expediente".

Asimismo, la testigo negó cualquier negociación con los acusados para reducirles la sanción o evitar la vía penal. Según explicó, lo que hubo fue una reunión para "fijar el calendario de limpieza". Sin embargo admitió que los acusados podían alegar "buena voluntad colaboradora" para pedir rebaja en la sanción.

Por su parte, el exjefe del Servicio de Residuos de la Conselleria de Medio Ambiente, Ángel la Orden, destacó que en la ficha de identificación del residuo hay contradicciones para las que no encontró explicación.