No tengo ninguna aspiración a llevarme bien con los constructores. Aspiro a llevarme bien con las personas que buscan una vivienda y a que la consigan a un precio asequible". Con esta declaración se refería ayer el conseller de Territorio y Vivienda, Esteban González Pons, a la polémica que sus palabras sobre las intenciones de la Generalitat de "cerrar el grifo del urbanismo" generaron entre los empresarios del sector durante su última visita a la provincia.

Sus comentarios motivaron un aluvión de críticas por parte de la Asociación Provincial de Empresas de la Construcción de Castellón (Apecc), quienes lamentaron que estas intenciones les fueran comunicadas a través de los medios de comunicación.

Ayer, en su visita a Onda, el conseller afirmó: "No tengo noticia --del malestar--. Lo he leído en algún periódico, pero no tengo ninguna comunicación oficial. El día que la tenga la atenderé, sobre todo si me la dirigen por carta y no en un periódico".

Aun así, Pons aseguró que "el conseller de Territorio es el conseller de los ciudadanos que compran una vivienda, no de los pocos ciudadanos que las construyen", y afirmó rotundo: "Creo que se equivocan quienes creen que el conseller de Vivienda es el conseller de los constructores". Aun así, el titular de Territorio y Vivienda aseguró que "la relación con los empresarios de la construcción es muy buena", aunque matizó: "Lo que voy a intentar es que el territorio perdure y que la vivienda esté a un precio asequible. Si, además, me llevo bien con los constructores me alegraré mucho, pero me considero más conseller de los usuarios, de quienes tienen que comprar una vivienda, y comprendo su problema, que desde luego de los que las construyen".

VIVIENDAS CERRADAS Como ya avanzó Mediterráneo esta semana, el conseller González Pons reiteró también que "el Gobierno valenciano no va a hacer nada parecido" y arremetió contra el impuesto de 9 euros/día que el País Vasco ya está aplicando a los propietarios que tienen una vivienda cerrada, y que también estudian Cataluña y Andalucía. "Nosotros no somos partidarios de castigar, sino de incentivar. Me da la sensación de que esta política de castigo a los propietarios de pisos da muy mal resultado", calificándola de "autoritaria, muy dirigista", y parecida "a las políticas de la vieja Europa del Este". Por eso, se mostró partidario de aplicar medidas que incentiven a los propietarios a su puesta en alquiler.