La Fiscalía de Menores de Castellón sigue reclamando la habilitación de calabozos para menores detenidos, tanto en las comisarías como en la comandancia de la Guardia Civil. Esta petición viene expresamente recogida por la ley, pero, hasta el momento, los órganos administrativos no han dado ningún paso para su futura concreción.

Así lo manifiesta el fiscal de menores de Castellón, José Luis Cuesta, que denuncia que esta situación "se está alargando demasiado en el tiempo y sigue creando problemas". Hasta el momento, los menores permanecen como arrestados en las mismas oficinas donde se hacen los atestados, lo que obliga a un agente de policía a custodiar al detenido.

Este procedimiento provoca que en muchas ocasiones, "se produzcan incidentes, ya que los jóvenes se ponen nerviosos y causan problemas, cosa que no pasaría si se les emplazara en un calabozo", manifiesta Cuesta. La ley prevé, además, que a los menores se les garantizará en su detención la alimentación, la vestimenta y las condiciones de intimidad, seguridad y sanidad adecuadas a cada caso.

Otra reivindicación de la Fiscalía es la creación de grupos especiales de intervención con menores. Cuesta cree que la especificidad de estas patrullas facilitaría un mejor tratamiento de las detenciones, pues "las ordinarias se encuentran desbordadas y no pueden atender a los menores exclusivamente".

POCA GRAVEDAD. El fiscal de menores también hizo balance de las cifras publicadas el miércoles pasado por el conseller de Justicia y Administraciones Públicas, Fernando de Rosa, referentes a los centros de reeducación de la Comunitat Valenciana. En ellas, se reflejaba que el delito más usual por el que los menores son internados en Castellón es el robo con violencia --un 35% de los casos--, aunque Cuesta puntualiza que en general, "no son delitos muy graves".

El jurista hace hincapié en que, en muchas ocasiones, los internamientos "se producen más por prevenir una posible carrera delictiva posterior que por la gravedad del hecho en sí". De esta manera, "el menor no percibe una sensación de impunidad general por sus actos".

Además, Cuesta se felicitó de que el nivel de reincidencia en Pi Gros --único centro de internamiento para menores en la provincia de Castellón-- sea muy bajo, manteniéndose en un 3 ó 4%. "La prevención es la clave de este éxito, ya que el peligro de reincidencia hay que percibirlo justo antes de que éste se produzca", concluye Cuesta.