La disminución de la actividad productiva de las empresas fabricantes de pavimentos y revestimientos cerámicos ha generado el cierre en los últimos dos años del 21% de las empresas denominadas de tercer fuego, aquellas que realizan las piezas especiales y decoraciones de las colecciones, como por ejemplo cenefas, rodapiés o listelos. Asimismo, esta industria auxiliar también ha aplicado diferentes expedientes de regulación de empleo que suponen "un descenso en el personal contratado durante este periodo que alcanza el 32%".

Así lo ha puesto de manifiesto el coordinador de la Asociación Valenciana de Cerámica (AVEC), José Navarro, entidad que representa a la mayor patronal del colectivo, y que se reunió en las instalaciones del Instituto de Tecnología Cerámica (ITC).

Para Navarro, las empresas atraviesan una "situación delicada", puesto que "la comercialización de nuestra selección de diseños depende en su totalidad de las empresas azulejeras, ya que se realiza a través de la oferta globalizada de los productos que estas firmas sitúan en el mercado", un aspecto que se ha visto directamente influido por la caída del mercado inmobiliario nacional, lo que ha supuesto una gran bajada de la cartera de pedidos den los últimos meses.

MEDIDAS URGENTES Un reciente documento afirmaba que el sector de piezas especiales agrupa a 52 firmas, que en el 2006 produjeron 7 millones de piezas, con ventas de 4 millones de euros, una facturación global que tiende a la baja desde el 2005. Este sector destina el 90% de sus ventas al mercado nacional, es decir, a empresas azulejeras de Castellón, y el 91% de la producción llega al consumidor final con una marca distinta a la de la empresa del fabricante.

Ante este panorama, los empresarios del tercer fuego anuncian que van a adoptar medidas como "la cooperación empresarial", una percepción que fue "unánime" entre los empresarios del tercer fuego asistentes a la reunión, así como la posibilidad de crear "un boletín de comunicación interna sobre la morosidad de los clientes" para alertar de aquellas firmas que generan problemas de pago tras sus pedidos de piezas complementarias, o "la viabilidad de alternativas de comercialización de agrupamientos de empresas".

El objetivo es hacer frente a situaciones como "una importante disminución de pedidos por parte de las azulejeras, no solo en cantidad, sino en cuantía, con tiradas más cortas; la presión para mantener las tarifas e incluso abaratarlas ante el condicionante de ofertar el pedido a otra empresa que se avenga a ello, aunque no sea la propietaria inicial ofertante del diseño; o las dificultades de cobro de muchos de sus trabajos, con aplazamientos impuestos e impagos que generan muchos problemas de liquidez", lo que daña su relación con entidades bancarias.