Los paranyers de Castellón están "preocupados" por la falta de relevo generacional en los aficionados a esta práctica cinegética, según manifiesta Pasqual Batalla, presidente de la asociación que reúne a los cazadores de la provincia.

Para el máximo representante del parany en Castellón, la prohibición de esta modalidad desde el 2003 "ha sido un factor decisivo" para que los más jóvenes no se "enganchen" a la caza del tordo, ya que "no podemos dar a conocer nuestra afición y nuestra labor a los niños".

"Si consiguiéramos la regulación, desde Apaval haríamos campañas en los colegios para que los escolares conocieran el parany, tal y como se hace en Francia con otras modalidades de caza tradicionales", asegura. A pesar del régimen de ilegalidad de esta práctica, "la labor de enseñanza continúa en las escuelas de reclamo situadas en Vila-real, Llíria o Alcanar".

ABANDONO Según manifiesta Batalla, y tal y como publicó Mediterráneo el pasado domingo, "hay mucha gente que está abandonando sus paranys por toda la provincia, desanimados por la prohibición", lo que es un problema añadido, "ya que las personas que dejan de practicar en sus espacios de caza tampoco pueden transmitir este arte a los más pequeños". Esta tendencia fue confirmada por los brigadas del Seprona, que aseguran que poblaciones como Ribesalbes, Onda, l´Alcora, Traiguera o Canet, entre otras, "son de las más afectadas por este fenómeno".

Sin embargo, el presidente de Apaval no pierde la esperanza y manifiesta que "aún hay jóvenes que no salen por la noche para ayudar a sus padres a arreglar los árboles" y espera que, con una hipotética legalización, "se recuperen los antiguos concursos infantiles de reclamo, que tenían categorías hasta los 15 años", donde los participantes "imitan" el canto del tordo.