Las sucursales de la Caja Castilla La Mancha de la provincia de Castellón vivieron ayer una jornada de "normalidad", según confirmaron a Mediterráneo fuentes de la entidad, si bien reconocieron un aumento de la afluencia de público hasta las oficinas "con el fin de interesarse en primera persona de la actual situación financiera de la firma". Según ha podido saber este rotativo de fuentes de la caja, "los usuarios han venido muy tranquilos, y de la misma manera se han marchado", señalaban. De hecho, la retirada de depósitos solo se produjo en casos muy excepcionales, como uno llevado a cabo en una de las oficinas de la provincia, donde un usuario pidió retirar sus más de 20.000 euros depositados, sin mayores consecuencias.

Caja Castilla La Mancha cuenta con diez oficinas en territorio castellonense, protagonizando una de las mayores expansiones comerciales de los últimos dos años. Concretamente se reparten en la capital, donde se localizan cinco sucursales, y el resto se distribuyen entre Vila-real, Burriana, la Vall, Onda y Vinaròs, con una operativa en cada municipio.

Mediterráneo se puso en contacto ayer con la dirección de zona de Caja Castilla La Mancha para que valorase la situación de la firma en Castellón, pero declinó hacer declaraciones sobre la nueva etapa tras la intervención del Banco de España.