La Cámara de Comercio de Castellón ha presentado un estudio sobre la morosidad en la empresa industrial y comercial castellonense en el que se constata que los problemas de cobro en 2008, con respecto a 2007, "han sido mucho más patentes en la actividad empresarial".

Según fuentes de la organización cameral, como consecuencia del aumento de esta morosidad se ha producido en las empresas problemas de liquidez, una necesidad de acudir a financiación externa para cubrir retrasos o impagos y una necesidad de alargar los plazos de negociación con los proveedores.

El estudio de la Cámara revela que las industrias de 250 o más trabajadores son las que tienen más problemas de cobro, y las de 10 a 49 empleados son las que se han visto más afectadas por el aumento de la morosidad.

Por otra parte, los retrasos en el pago de los clientes, el valor de los impagos y los problemas de cobro con el sector privado han aumentado leve o drásticamente para casi nueve de cada diez industrias.

Los plazos de cobro que la empresa negocia con los clientes ha aumentado para siete de cada diez.

Solamente una pequeña parte del sector industrial castellonense, el 8 por ciento, cree que el mantenimiento o incremento de la morosidad no le crearán problemas, frente a algo más de la mitad en el sector de comercio detallista que cree que sí le puede generar problemas.

Las mismas fuentes han señalado que entre las principales consecuencias del mantenimiento o incremento de la morosidad destaca la necesidad de acudir a la financiación externa para cubrir impagos o retrasos para casi ocho de diez firmas.

También como consecuencia de la morosidad se producen problemas de liquidez para siete de cada diez empresas, y el negociar plazos más largos con los proveedores para cinco de cada diez.

Cuatro de cada diez empresas tiene que recurrir a la reducción de la plantilla y la utilización del beneficio acumulado para cubrir retrasos o impagos debido a la morosidad.

Por sectores los problemas derivados de la morosidad han aumentado leve o drásticamente para el sector textil y confección, papel y artes gráficas y materiales de construcción.

Estos problemas han aumentado en menor medida para madera y muebles, sector químico y materias plásticas, y han tenido menor incidencia en alimentación y bebidas y en calzado y cuero.