El móvil de Paco está operativo las 24 horas. Él no es médico, ni policía, ni bombero pero sabe que para algunas personas localizarlo cuando lo necesitan puede cambiarles la vida.

Paco tiene 55 años, es de un pueblo del interior de la provincia y ha conseguido reunir en el Grao a hombres y mujeres que luchan juntos por vencer una adicción que les ha destrozado sus vida: el alcohol.

Se trata del primer grupo estable de Alcohólicos Anónimos de Castellón. Celebran este mes un año de permanencia estable en la capital de la Plana. Por ahora, son pocos, pero se reúnen cada martes y comparten sus problemas con la bebida para darse soporte mútuo y "salir adelante sin volver a caer", apuntan.

Curiosamente, y pese a tratarse de un colectivo de autoayuda extendido por todo el mundo, en Castellón ha costado arrancar. "Mientras cerca de una veintena de personas se dan cita con asiduidad, cada viernes en Benicarló, los intentos aquí han fracasado hasta ahora", explica su impulsor. "Es un programa de superación personal con personas que han compartido la experiencia del alcoholismo", señala.

Paco empezó a beber con solo 10 años y confiesa que "a los 13 estaba en un internado estudiando y ya me escapaba por las noches para robarle el alcohol del despacho del director". Ha pasado 20 años dominado por la bebida. Ahora hace 25 que no la prueba pero sabe que "por más tiempo que pase si recaes vuelves al mismo nivel de degradación", afirma con rotundidad. En solo 14 años, trabajó en cerca de 30 empresas "porque los empleos no me duraban". Confiesa que tuvo problemas de todo tipo. "Yo era muy violento. Intenté dejar de beber varias veces pero recaí una y otra vez hasta que fue un verdadero infierno". Al final, un tratamiento de desintoxicación en una clínica y la ayuda de un grupo de Alcohólicos Anónimos de Valencia consiguieron recuperarlo. "Mi vida es un milagro. Hoy trabajo de funcionario, y no sé ni cómo no estoy muerto". Ahora busca poder ayudar él a los demás.