Con un ligero incremento de la cosecha --por ahora-- y los primeros envíos de clementinas a Estados Unidos como únicas realidades palpables a esta fecha de octubre, la industria citrícola aborda la campaña que acaba de comenzar con expectativas escasamente optimistas.

Mirando al cielo con el mismo interés e igual preocupación que cada agricultor, el presidente de Asociex, la organización que agrupa a las empresas castellonenses dedicadas a la comercialización de frutas, Jorge García, señala que “casi no hemos empezado a trabajar la campaña y, aunque la verdad es que siempre comienzas con ilusión, en este negocio, el hombre propone y Dios dispone, de forma que el tiempo marcará, como siempre, la diferencia”.

En un plano más tangible, aunque tampoco totalmente fiable, García añade que “en estos momentos todos los proyectos que están en marcha para abrir nuevos mercados van adelante, pero muy lentamente, de manera que tendremos que centrarnos en los mercados tradicionales, como Alemania, Francia, otros puntos de la Unión Europea y Estados Unidos; tendremos que conformarnos con una campaña más o menos igual que las que hemos vivido en otros años, y la verdad es que esto ya es bastante”.

Por otra parte y en relación con las constantes reivindicaciones de organizaciones agrarias como la Unió en relación al contrato homologado de compraventa, el presidente de Asociex habla con claridad. “No se están haciendo los contratos homologados --afirma-- y, si es así, es porque los agricultores no los piden, porque nosotros --las empresas-- no tenemos ningún problema para hacerlos”. Jorge García explica, además, que “son documentos casi idénticos a los contratos que llevamos haciendo casi desde siempre y que se siguen realizando por cuestiones de gestión interna”. El hecho es, según el representante de la industria, que “el nuevo documento prácticamente no cambia nada”. Desde su punto de vista, sería más eficiente que las organizaciones agrarias se centraran en “otros temas, como la propia negociación colectiva, que es importantísima para que el sector sea más competitivo y eso repercute, y mucho, en el agricultor”. Añade que “también podrían ocuparse de que lleguen fondos de la UE para hacer más publicidad sobre el consumo”. H