Unas obras que la parroquia de Santa María estaba realizando en la calle Pescadores de Castellón han sido paralizadas. El motivo, que con carácter previo deben realizarse unas catas para descartar la existencia de restos arqueológicos.

Según informó ayer el deán de la concatedral, José Burgos, la parroquia de Santa María tiene previsto construir en dicho emplazamiento un parking para los sacerdotes de Santa María; un salón y despachos para Cáritas Parroquial, así como habilitar salas para impartir la catequesis.

No obstante, explicó que tras esta paralización, que se prolongará por espacio de tres meses, previsiblemente se retrasarán los plazos de ejecución de las obras.

Fuentes municipales recordaron que es preceptivo realizar dichas catas por encontrarse en el centro de la ciudad. El derribo comenzó esta semana, según las mismas fuentes. H