El obispo de Segorbe Castellón, Casimiro López, alerta, en su artículo del domingo, de la pérdida de patrimonio espiritual que supondría el cierre del monasterio de las Capuchinas de Castellón. “Parece que la única preocupación sea el destino de su patrimonio temporal, especialmente el histórico-artístico”, critica.

El obispo lamenta la escasa o nula preocupación por nuevas vocaciones y apela a atajar las causas de ello. H