Este verano, más niños ucranianos que otros años disfrutarán de las vacaciones solidarias en la provincia de Castellón. Pero, en la otra cara de la moneda están los pequeños saharauis, que, ante el recorte de subvenciones de muchos municipios, serán menos que en ediciones anterior.

El primer contingente de niños llegó ayer por la tarde desde Ucrania. Aniuk-cas ha conseguido embarcar este año a 60 niños y niñas de edades comprendidas entre los 6 y los 16 años, 20 más que el año pasado. Algunos vienen por primera vez, otros repiten, pero todos tienen un objetivo común: mejorar sus defensas contra la nube que aún puebla las zonas limítrofes de Chernóbyl, y pasarlo en grande. Lo explica Mercedes Rodríguez, presidenta del colectivo, que apunta a que “muchas familias no han podido entrar en el programa este año por motivos económicos, pero hemos tenido la suerte de que la gente está muy concienciada y hemos sumado nuevos hogares para estos niños”. Cada familia abona a la entidad 225 euros para el viaje de los pequeños, que, una vez aquí, tendrán revisiones médicas de todo tipo, y muchas visitas a toda la provincia. “Lo importante es que los niños vienen para ponerse un poco mejor, y volver fuertes para afrontar el invierno y las duras condiciones en las que aún se encuentran en casa”, señaló Rodríguez, tras recibirlos con bailes tradicionales.

Igual objetivo tienen en Smara. La Asociación de Solidaridad con el Pueblo Saharaui está ultimando ya los detalles para recibir a los 75 niños, de 7 a 12 años, que vienen el día 6. Son cinco menos que en el 2010, y 35 menos que en 2008. El suyo no es un problema de familias, sino de subvenciones. Los niños se reparten entre Castellón, Vila-real, Almassora, Vinaròs, la Vall, Onda, Benicarló, Cinctorres, Sant Mateu o l’Alcora, entre otros municipios a los que dan “gracias infinitas”, y otros que “han bajado sus dotaciones”, critica Pura Rodríguez. Son los municipios de acogida los que pagan los 700 € del viaje y el visado. Desde la oenegé, piden “más recursos para poder salvaguardar a más niños saharauis y que tengan unas vacaciones en paz”.