Si hay un elemento que caracteriza a la solemne procesión del Corpus Christi de Castellón, que recorrió ayer las calles de la ciudad, es la presencia de cada una de las banderas y estandartes de las cofradías, congregaciones y ‘festes de carrer’, sus enseñas identificativas, y que algunas de ellas son verdaderas obras de arte textil por su antigüedad y simbolismo en la fe popular, en el único día del año en el que los castellonenses las pueden admirar conjuntamente y que protagonizan la liturgia de las banderas. A destacar la bandera de la Real Cofradía de Lledó, portada por el clavario 2011, Pablo Salvador, así como la de color azabache de la Purísima Sangre con la cruz potenzada bordada en oro en el centro, portada ayer por Juan Jiménez.