Las monjas Capuchinas dan marcha atrás y, después de haber raptado de su altar a la única beata de Castellón, sor Isabel Calduch Rovira, sin permiso diocesano, la devolverán a la capilla de Núñez de Arce la próxima semana. Lo ha ordenado la madre superiora federal de Valencia, sor Pepa, después de que Mediterráneo destapara la pasada semana el traslado de la beata al convento de las Clarisas Capuchinas de Barbastro (Huesca), donde están emplazadas las tres monjas que aún permanecen en Castellón, una vez llegue la orden del Vaticano para el cambio de titularidad del convento. El concejal de Cultura de la capital, Vicent Sales, explicó ayer que “la sociedad de Castellón quiere tener a su beata aquí, y tanto el Ayuntamiento, como el obispado y Castelló Cultural, han hecho toda la fuerza para su regreso. La madre Pepa ha impuesto el sentir de los feligreses y devotos de la beata y ha solicitado su restitución al convento capuchino castellonense”.

El obispado ha blindado la información al respecto después de que el vicario general, Miguel Simón, aclarara en un duro comunicado, el viernes, que las monjas se habían llevado los restos de sor Isabel sin permiso del obispo, Casimiro López, “al tratarse de unos restos depositados en una iglesia, pertenecer a una beata mártir y estar expuestos a la veneración de los fieles y por pertenecer a la historia de la Iglesia diocesana de Segorbe-Castellón”. Y, después de que Simón dijera explícitamente que “la responsabilidad del traslado recae única y exclusivamente en la madre abadesa de la comunidad de las monjas Capuchinas”, esta ha tomado cartas en el asunto y ha ordenado el regreso del altar con el osario de sor Isabel, una monja xivertense vejada y asesinada por su fe en Cristo en el año 1937 junto al cementerio de les Coves de Vinromà.

Sales apunta además a que han sido una presión social que ha ido a una. “Ha sido el municipio y sus instituciones, pero también sus ciudadanos y los fieles que hasta ahora acudían a venerarla en el convento y que, de la noche a la mañana, vieron cómo desaparecían sus restos”.

UBICACIÓN // Sor Isabel Calduch regresará a su tumba junto a sus hermanas capuchinas y ahí permanecerá. La duda de su mantenimiento surge en el momento en que las Capuchinas abandonen el convento. “Lo mismo da que el edificio cambie de titularidad y otra orden lo ocupe; será un lugar sagrado junto a sus fieles”. Sales incidió en que “la beata de Castellón tiene que estar aquí, y si se da la circunstancia, se podría trasladar a otros espacios de la ciudad, pero eso es competencia exclusiva del obispado, que será quien decida en último término”. La Conselleria de Cultura también deja en manos de la orden su ubicación definitiva.